jueves, 29 de septiembre de 2011

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jueves, 1 de septiembre de 2011

Reforma constitucional sí, pero con referéndum

Inicialmente, acojo la noticia con moderado entusiasmo. Apruebo la medida propuesta tras el pacto entre Zapatero y Rajoy para fijar un techo al gasto público, pero condicionada a que se someta a un referéndum.

La polémica suscitada en torno a la propuesta de reforma ‘exprés’ del artículo 135 de la Constitución para limitar el gasto público y reducir el déficit ha sido acogida con opiniones favorables que sintonizan con el espíritu de la medida pactada por el Gobierno de Zapatero y el Partido Popular, pero con algunos matices de importancia. Y es que la necesidad de llevar a cabo la reforma con urgencia nos plantea serias dudas a los ciudadanos, cuya opinión más generalizada es la de considerar necesario someter a referéndum la medida, haciendo especial énfasis en que no es de recibo una reforma 'exprés' en cuatro días y sin consenso. Así, se pueden vislumbrar tres grandes cuestiones que centran el debate:

Referéndum

Una amplia mayoría de ciudadanos señalamos la necesidad que este tipo de medidas sean sometidas a un juicio público. Zapatero y Rajoy quieran cambiar un apartado de la Constitución sin necesidad de un referéndum. ¿Acaso tienen miedo a lo que pueda decidir el pueblo?. La Constitución es la Carta Magna de un Estado y para poder modificarla es necesario un Referéndum y obtener la mayoría necesaria. De querer hacer algún pacto deberían de consensuarlo todos los partidos políticos. Diputados y senadores se deberían negar a votar esa propuesta de reforma y deberían pedir un referéndum primero.

Autogobierno

Debemos rechazar cualquier reforma de la Constitución que "atente" contra el autogobierno de las autonomías. Por ejemplo, el Conseller de Economía del Govern de Catalunya Mas-Colell, afirmó que debería ser el Parlament quien fijara el techo del gasto para reducir el déficit en Catalunya. En este sentido, deberíamos mostrarnos contrarios a una reforma que merme la autonomía fiscal de las comunidades autónomas. A falta de conocer la letra pequeña de la propuesta, apoyaré la reforma siempre que se respete la autonomía financiera de las comunidades. Limitar el techo de déficit de una región, incluida en el marco de una reforma más general, supondría liquidar su autogobierno ya que, sin autonomía financiera, no hay autogobierno.


Estatut, ley de sucesión, ley de partidos...

Una tercera vertiente del debate hace hincapié en la idea de que se plantee la reforma de la Constitución con tanta celeridad cuando hay otras cuestiones que necesitan de revisión en la Carta Magna. ¿no era tan sagrada la Constitución, que no se podía tocar ni una coma? Me acuerdo del trámite del Estatut... En fin. Aquí falta memoria … si uno recuerda lo que decían estos mismos hace cuatro años en relación a cambiar la constitución …

En cualquier caso, antes habría que hacer otros cambios, por ejemplo: cambiar la Ley Electoral para hacerla más proporcional y directa, eliminar el Senado, reducir a la mitad ó menos el número de diputados, concejales, etc, y abordar otros temas como la Monarquía (Ley de sucesión al trono).

La JMJ del 2011 : El yugo de la iglesia


Me queda un poco a desmano la JMJ del 2011 y apenas tengo más información que la recibida a través de los medios de comunicación y las redes sociales, pero no tengo ninguna duda de que habrá sido en lo referido a las motivaciones de los peregrinos algo similar a lo sucedido en la JMJ de Santiago en 1989, con el mismo Arzobispo al mando (ahora Cardenal) y salvando las distancias del vuelco institucional desproporcionado que están realizando sobre todo el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid.

Es cierto que en 1989 gobernaban los socialistas, tanto Felipe González en Madrid, como en Galicia el tripartito de González Laxe, o en Santiago de Compostela el alcalde Gerardo Estevez, y aunque el ministro competente de "la cosa" fuera el polémico Enrique Múgica, no se hizo una rendición tan patética ante el poder vaticano, al contrario que en Madrid donde gobierna el ala dura confesional del PP, tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento, y donde la puesta de lo público al servicio de lo privado eclesial averguenza a un estado que se define constitucionalmente como aconfesional.

Durante los años de gobierno de ZP nos han ido prometiendo que se llevaría al BOE una verdadera ley de libertad religiosa que separara definitivamente al estado de la tutela que ejerce en España la Iglesia Católica del incombustible Cardenal Rouco. No sólo esa ley no ha llegado, sino que la sumisión de un presunto gobierno socialista a una jerarquía católica que se ha caracterizado por su línea dura contra ese mismo gobierno, ha sido decepcionante.

Dentro del mundo católico oficial en estos 22 años se ha ido consolidando el poder de las organizaciones católicas más integristas y radicales (Opus Dei, Comunión y Liberación, Camino neocatecumenal o los denostados Legionarios de Cristo) y concretamente en el mundo de la actividad política y social fomentada por el Cardenal Rouco en España, han sido las vanguardias de choque en la lucha mediática y política.

En este contexto ha tenido lugar la JMJ 2011, con la intención de realizar una doble vertiente: demostrarle al mundo que la Iglesia Católica tiene futuro por encima de escándalos y pérdida de influencia social, y por otro lado realizar una prueba de fuerza sobre la sociedad española, doblegándola al poder de Rouco sobre el gobierno, y con el apoyo logístico y económico que el control del PP sobre las administraciones públicas y sus presupuestos le está facilitando.

Los gobiernos socialistas no se han atrevido a enfrentarse a la Iglesia Católica española asustados por el posible poder que los curas puedan tener todavía, especialmente sobre el voto rural, y han ido cediendo terreno ante las demandas de una jerarquía católica crecida y envalentonada por la cobardía socialista.

Así nos encontramos con la "bajada de pantalones" de las exenciones fiscales otorgadas a las empresas que patrocinan un acto privado como la JMJ2011, la exención del canon de la SGAE (esos que no se la perdonan a los chavales de un instituto en su festival de fin de curso), la cesión gratuita de espacios públicos, y la asunción sin contrapartidas de los gastos de seguridad (incluso aquellos que podrían prestarse por empresas de seguridad privada con cargo a la organización).

Afrenta aparte al interés público resultan los beneficios en transporte público, alojamiento gratuito en establecimientos públicos, entradas gratis a actos culturales públicos, reducciones en el coste de menú en establecimientos privados (desconocemos de que forma se compensarán), la invasión de un parque público por 200 confesionarios, o la proliferación de grifos públicos para los peregrinos.

Y todo ello porque han venido algo así como millón y medio de peregrinos. ¿Cuantos de ellos habrán venido por motivos religiosos únicamente, o lo habrán hecho por puro turismo low cost?

Movilizados por los Colegios católicos, especialmente los pertenencientes a esas organizaciones ultra católicas, y por otras redes paraeclesiales, los peregrinos jóvenes han venido de mochileros a cuenta del erario público, mientras que sus padres han venido de turismo high class a los mejores hoteles de Madrid (ahí está el dato de las reservas). Y nada que objetar a que venga quién quiera, cuando quiera, pero que lo paguen de su bolsillo, que su organización no perjudique la vida ordinaria de los madrileños, y que no nos impongan desde púlpitos pagados por el dinero de todos los anatemas que sólo a ellos conciernen.

Estamos en crísis. El Metro de Madrid debe subir su precio, pero no para los peregrinos que se ahorran el 80%. Estamos en crisis. Las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado no tienen recursos humanos ni materiales, pero si se pueden desplazar un sin fin de efectivos cobrando primas por retraso de vacaciones y gastos de desplazamiento. Estamos en crisis. En Madrid se reducen los presupuestos de educación pero se ha gastado lo innombrable en adecentar los colegios e institutos donde pernoctarán los peregrinos.

Dicho todo esto, y mucho más que se podría decir, este país tiene lo que se merece. Hemos sufrido durante siglos la esclavitud de la jerarquía católica, y todo parece que la seguiremos sufriendo, da igual si se trata de gobiernos conservadores, que ya se les supone, o por la cobardía de gobiernos que se suponen progresistas.

Con todo mi respeto para los católicos de corazón, España no será un país libre y moderno hasta que no se sacuda el yugo de la iglesia.



Canaan, Filistin y el Vaticano


Erase una vez en Canaan, que es como se llamaba la tierra donde vivían los hebreos hasta que los romanos, cabreados con ellos, le pusieran el nombre de sus enemigos, los filisteos, y pasase a llamarse Filistin (Palestina), un presunto hijo de un carpintero que inició una revolución en su religión, la judía, así llamada porque era la del pueblo judío, aunque inicialmente provenía de la tribu de Abraham, un caldeo (hoy diríamos iraquí), que emigró desde su tierra a Canaan, por mandato divino.

Casi 50 años después de los hechos que iniciaron la reforma del judaismo por la escisión que más tarde se llamaría cristiana, un iluminado judío armenio llamado Pablo decidió expandir su versión de la reforma a los no judíos (gentiles) y se dedicó a convencerles de que su versión de los hechos era la correcta.

Pasaron otros 300 años, más o menos, y un emperador de origen serbio llamado Constantino tuvo la genial idea de refundar las tres religiones más populares de su imperio, poniéndose a él mismo como cabeza política y religiosa, y para ello se inventó un Concilio (el de Nicea) e impuso todo lo que de allí surgió como verdad de obligado cumplimiento.

Otros más de 750 años hicieron falta para que un rey de los francos facilitara la creación de los estados pontificios en el Vaticano a cambio de ser legitimado como rey por la gracia de dios (cuantos han usado y usurpado ese concepto)

A partir de ahí la historia de la llamada religión católica es más la historia de la hegemonía política de un estado soberano con representaciones franquiciadas en todas partes, que la de aquella reforma del judaismo que su presunto fundador parecía haber pretendido.

Hoy el imperio vaticano es un holding de intereses políticos y económicos que vive de la imagen romántica que sus cada vez menos fieles aún persisten en mantener, y que cada día esta más alejado tanto de su mensaje original como de las necesidades de aquellos a quienes dice orientar y proteger.

Las comunidades de base no tienen reflejo en un conglomerado de organizaciones integristas y políticamente radicales que defienden los valores de las clases dirigentes, la intransigencia, el fanatismo y la perpetuación de privilegios y corrupciones.

En ese contexto ha venido su jefe de estado a un viaje comercial financiado por los impuestos de los españoles, católicos o no, obligado por la cobardía de un presunto gobierno progresista y por la presión de los integristas católicos que dominan al PP.

Jóvenes y no tan jóvenes pertenecientes a las organizaciones más ultras y radicales, junto a otros que aprovechan la ocasión para hacer turismo papal, han llenado Madrid, y no habría nada que objetar si ello fuera por su cuenta, sin cargarlo a los presupuestos de tod@s los español@s, si se alojaran en los colegios privados religiosos, si utilizaran las infraestructuras de la iglesia y si pagaran por el uso de los recursos públicos lo mismo que cualquier otra organización.

Pero vienen a "disparar con la pólvora del rey", y lo peor es que vienen a imponer su ideas a la sociedad constitucionalmente aconfesional española, a criticar las leyes democráticas, a hacer política y a demostrar un poder que en la realidad ya no tienen. Cada vez pierden más adeptos, más poder, más privilegios, y sólo por la cobardía del Gobierno Zapatero les tenemos por aquí interpretando su teatro de las vanidades.

¿Hasta cuando en este país seguirán imponiendo las sotanas su "santa" voluntad?



Ashkenazis, Sefardís y Mizrajíes




Cuando en 1948 el imperio británico decidió quitarse de encima el problema judío de europa entregándole los territorios de Palestina a un gobierno de sionistas centroeuropeos, en la vieja Canaan no habría mucho más de medio millón de judíos, la mayoría de ellos provenientes de Europa central en las sucesivas aliyot (emigraciones a la tierra prometida) alentadas por el movimiento sionista creado por un judío húngaro, Theodor Herzl.

Desde entonces los judíos centroeuropeos (ashkenazis) han tomado el control del estado de Israel imponiendo su concepto del sionismo excluyente y beligerante contra todos aquellos que no comparten su idea de una tierra prometida para el pueblo elegido.

En el sionismo se pueden diferenciar tres procedencias geográficas de la presunta diáspora hebrea, la más fuerte y dominante es la ashkenazi, judíos provenientes de Asiria y parte de Turquía, que se asentaron en la Europa central y oriental, principalmente en Alemania, Polonia, Ucrania, Rusia y otros países eslavos de la Europa Oriental; zona llamada precisamente por los judíos medievales «Askenaz» hacia comienzos del siglo X.

Para el poder sionista, todo lo que no sea ashkenazi es sefardí, aunque en realidad los sefardís son los descendientes de los judíos expulsados de la península ibérica y algunos residentes en las costas del Mediterráneo y el Gran Magreb.

La tercera clasificación genérica sería la de mizrajíes, quienes son descendientes de las comunidades judías del Medio Oriente y África (con la excepción del Magreb).

Para hacernos una idea del mito sionista y del origen real de quienes les dirigen, podemos hacer una pequeña revisión de sus gobernantes, de su origen y vinculación real con la tierra prometida.

Llaman la atención algunos hechos recurrentes: la supremacía de los ashkenazis sobre las otras categorías, el gran número de originarios (o descendencientes) de la antigua URSS, y las dinastías familiares.

De los 9 Presidentes de Israel, ha habido 7 ashkenazis, 1 sefardí y 1 mizrají:

1º) Jaim Azriel Weizmann, ashkenazi nacido en Pinsk, en la actual Bielorrusia.

2º) Yitzjak Ben-Zvi, ashkenazi, nacido en Poltava, Ucrania.

3º) Zalman Shazar, ashkenazi, nacido en Mir, Bielorrusia.

4º) Efraim Katzir, ashkenazi, nacido en Kiev, Ucrania.

5º) Yitzjak Navón, sefardí, nacido en Jerusalén.

6º) Jaim Herzog, ashkenazi, nacido en Belfast.

7º) Ezer Weizman, ashkenazi, nacido en Tel Aviv, hijo del 1º Presidente.

8º) Moshé Katsav, mizrají, nacido en Irán. (Dimitió y fue procesado por agresión sexual).

9º) Shimon Peres (antes Szymon Persky), ashkenazi, nacido en Wieniawie, actual Bielorrusia.

Veamos a continuación los Primeros Ministros, donde el dominio ashkenazi es aplastante:

1º) David Ben-Gurión Plonsk, ashkenazi, nacido en Plonsk, Polonia.

2º) Moshé Sharett (antes Shertok), ashkenazi, nacido en Kherson, Ucrania.

3º) Levi Eshkol (antes Skolnick), ashkenazi, nacido en Oratov, Ucrania.

4º) Yigal Alón, mizrají, nacido en Galilea.

5º) Golda Meir Meyerson, (antes Mabovitch) ashkenazi, nacida en Kiev, Ucrania.

6º) Yitzhak Rabin, ashkenazi, nacido en Jerusalén, hijo de ucranianos.

7º) Menájem Beguín, ashkenazi, nacido en Brest-Litovsk en la actual Bielorrusia.

8º) Isaac Shamir, ashkenazi, nacido en Ruzhany, Bielorrusia.

9º) Benjamín Netanyahu, ashkenazi, nacido en Tel Aviv, de origen polaco.

10º) Ehud Barak, ashkenazi, nacido en un Kibutz de inmigrantes rusos.

11º) Ariel Sharón (antes Scheinerman), nacido en Galilea de ascendencia germano/polaca.

12º) Ehud Ólmert, ashkenazi, nacido en Tel Aviv, de origen ucraniano.

Echemos ahora un vistazo a los actuales ministros del gobierno sionista israelí:

Viceprimer ministro Silvan Shalon, sefardí, nacido en Tunez.

Viceprimer ministro Moshe Ya'alon (antes Smilansky), ashkenazy, orígen polaco.

Adjunto al 1º ministro AAEE, Avigdor Lieberman, ashkenazy, nacido en Moldavia.

Adj. 1º Ministro/Energía atómica Dan Meridor, ashkenazi, hijo de Eliyahu Meridor (Vizhvolovsky), ruso.

Adj. 1º Ministro/Interior Eliyahu Yishai, sefardí.

Ministro de Seguridad interna Yitzhak Aharonovitch ashkenazi, de orígen polaco.

Ministro de Vivienda Ariel Atias, sefardí.

Ministro sin cartera Ze`ev Binyamin Begin, ashkinazi, hijo de Menajem Begin.

Ministro de la diaspora Yuli-Yoel Edelstein, ashkenazi, nacido en Ucrania.

Ministro de Admin. publicas Michael Eitan, ashkenazi.

Ministro de Medio ambiente Gilad Erdan ashkenazi

Ministro de Ciencia y Tecnolg. Daniel Hershkowitz, ashkenazi.

Ministro de Asuntos sociales Moshe Kahlon, mizrají, hijo de libios.

Ministro de Infraestructuras Uzi Landau, ashkenazi.

Ministra de Inmigracion Sofa Landver, ashkenazi, nacida en Rusia.

Ministra de Cultura Limor Livnat, ashkenazi.

Ministro de Asuntos religiosos Yakov Margi, sefardí, nacido en Marruecos.

Minsitro de Turismo Stas Misezhnikov, ashkenazi, nacido en Rusia.

Ministro sin cartera Meshulam Nahari, sefardí.

Ministro de Justicia Yaakov Neeman, ashkenazi.

Minista de Agricultura Orit Noked, ashkenazi.

Ministro sin cartera Yossi Peled, ashkenazi, nacido en Bélgica.

Ministro de educacion Gideon Sa`ar (antes Serchanski), ashkenazi, origen polaco.

Ministro de industria Shalom Simhon, ashkenazi.

Ministro de finanzas Yuval Steinitz, ashkenazi.

Ministro de defensa interior, Matan Vilnai, ashkenazi, hijo de ruso.

La proporción es apabullante, de 26 ministros, 20 son Ashkenazis, 5 sefardíes y 1 mizrají.

¿Y aún tenemos que creernos el mito de la patria recuperada, de la tierra prometida y del pueblo elegido? Un mito creado por el fanatismo sionista apoyado en la maña conciencia de las potencias occidentales, en el poder económico de las comunidades judías y en la desastrosa gestión que el Imperio británico hizo de todas sus administraciones en medio oriente.

En medio, el pueblo palestino original, humillado, invadido, sometido al poder sionista.

¿Hasta cuando?