ANALISIS DEL SISTEMA ELECTORAL ESPAÑOL




ANALISIS DEL SISTEMA ELECTORAL ESPAÑOL

CONGRESO DE LOS DIPUTADOS (CAMARA BAJA)
El Congreso de los Diputados está compuesto por un mínimo de 300 y un máximo de 400 diputados, siendo su número actual de 350.

La constitución española establece que los diputados serán elegidos por circunscripción electorales provinciales. Además establece un mínimo del 3% de participación (en su circunscripción) para que un partido pueda ser considerado en el reparto de escaños de esa provincia. Esto último es indiferente en casi todas las provincias ya que solo Madrid tiene más de 33 diputados asignados, de manera que en cualquier caso sin llegar al 3% no se conseguiría representación. La división del censo en circunscripciones territoriales es una práctica generalizada en los sistemas electorales democráticos.
Para estas elecciones la unidad electoral es la provincia. Aunque no existe ninguna vinculación entre los diputados elegidos en cada provincia y los votantes de la provincia durante el mandato, todos los diputados son individualmente representantes de la soberanía nacional. Cada provincia tiene garantizado un mínimo de partida de dos escaños. Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla tienen uno cada una de ellas. De esta forma, quedan ya asignados 102 escañosEl resto de escaños se reparte de forma proporcional al número de habitantes de cada provincia. De ahí que provincias muy poco pobladas tengan al menos 2 escaños, de otra manera no tendrían representación. Como ejemplo basta con citar que la provincia de Soria tenía 95.101 habitantes en 2009.

Tras la votación, en cada provincia se asignan los escaños a los partidos: los votos obtenidos por cada uno se dividen por números enteros progresivos desde el 1 hasta el número de escaños de la provincia aplicando así la fórmula sistema D'Hondt. El reparto de escaños se realiza asignando el escaño al cociente más alto hasta agotar los escaños. Esto garantiza que ningún candidato electo haya obtenido menos votos que un ningún candidato no electo en esa circunscripción.


SENADO (CAMARA ALTA)
El Senado se compone de un número variable de senadores, elegidos por un sistema mixto:
  • Los senadores de elección directa (un total de 208) son elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto siguiendo el escrutinio mayoritario plurinominal (todos los candidatos compiten entre sí por ocupar n posiciones o escaños. Cada elector selecciona n candidatos de la papeleta electoral y los n candidatos que obtengan el mayor número de votos obtienen el escaño) a razón de 4 senadores por cada provincia (a excepción de las insulares), 3 por cada una de islas de Gran Canaria, Mallorca y Tenerife, uno por cada una de las islas o agrupaciones de ellas de Ibiza-Formentera y Menorca en las Islas Baleares, Fuerteventura, La Gomera, El Hierro, Lanzarote (incluyendo a La Graciosa y las islas menores) y La Palma por las Islas Canarias y 2 senadores por cada una de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
  • Los senadores designados por las comunidades autónomas (un total de 56) son elegidos por la asamblea legislativa de cada una a razón de un senador inicial y otro más por cada millón de habitantes de su respectivo territorio. La elección de los senadores de este último grupo se verifica con arreglo a un criterio de representación mayoritaria atenuada, que prima a los partidos y coaliciones más votadas.
Reparto de escaños por provincias (Congreso y Senado):

Congreso
Senado
01
Alava
4
4
02
A coruña
8
4
03
Albacete
4
4
04
Alicante
12
4
05
Almeria
6
4
06
Asturias
8
4
07
Avila
3
4
08
Badajoz
6
4
09
Barcelona
31
4
10
Burgos
4
4
11
Caceres
4
4
12
Cadiz
9
4
13
Cantabria
5
4
14
Ceuta
1
2
15
Castellon
5
4
16
Ciudad real
5
4
17
Cordoba
6
4
18
Cuenca
3
4
19
Girona
6
4
20
Granada
7
4
21
Guadalajara
3
4
22
Guipúzcoa
6
4
23
Huelva
5
4
24
Huesca
3
4
25
Illes balears
8
5
26
Jaen
6
4
27
La rioja
4
4
28
Las palmas
8
6
29
Leon
5
4
30
Lleida
4
4
31
Lugo
4
4
32
Madrid
35
4
33
Malaga
10
4
34
Melilla
1
2
35
Murcia
10
4
36
Navarra
5
4
37
Ourense
4
4
38
Palencia
3
4
39
Pontevedra
7
4
40
Salamanca
4
4
41
Santa cruz de tenerife
7
5
42
Segovia
3
4
43
Sevilla
12
4
44
Soria
2
4
45
Tarragona
6
4
46
Teruel
3
4
47
Toledo
6
4
48
Valencia
16
4
49
Valladolid
5
4
50
Vizcaya
8
4
51
Zamora
3
4
52
Zaragoza
7
4
TOTAL
350
208

ELECCIONES AUTONOMICAS

Trece de las diecisiete comunidades autónomas españolas celebran elecciones autonómicas conjuntamente. Andalucía (109), Catalunya (135), Galicia (75) y el País Vasco (75) tiene un calendario electoral propio.
Tras la votación, en cada provincia se asignan los escaños a los partidos: los votos obtenidos por cada uno se dividen por números enteros progresivos desde el 1 hasta el número de escaños de la provincia aplicando así la fórmula sistema D'Hondt. El reparto de escaños se realiza asignando el escaño al cociente más alto hasta agotar los escaños. Esto garantiza que ningún candidato electo haya obtenido menos votos que un ningún candidato no electo en esa circunscripción.
Reparto de escaños:

01
Aragon
67
02
Asturias
45
03
Baleares
59
04
Canarias
60
05
Cantabria
39
06
Castilla la mancha
49
07
Castilla y leon
83
08
Extremadura
65
09
Madrid
120
10
Murcia
45
11
Navarra
50
12
La rioja
33
13
C. Valenciana
99
14
Andalucía
109
15
Catalunya
135
16
Galicia
75
17
Euskadi
75

ELECCIONES LOCALES

Cada término municipal constituye una circunscripción que elige un número de concejales de acuerdo con la siguiente escala:
Habitantes
Concejales
Hasta 250
5
De 251 a 1.000
7
De 1.001 a 2.000
9
De 2.001 a 5.000
11
De 5.001 a 10.000
13
De 10.001 a 20.000
17
De 20.001 a 50.000
21
De 50.001 a 100.000
25

De 100.001 en adelante, un concejal más por cada 100.000 habitantes o fracción, añadiéndose uno más cuando el resultado sea número par.
Esta escala no es de aplicación para los municipios que funcionan en régimen de Consejo abierto -menos de 100 habitantes-. En estos municipios los electores eligen directamente al Alcalde por el sistema mayoritario.
Elección de los concejales
La atribución de escaños en función de los resultados del escrutinio se realiza según la fórmula D'Hondt, de acuerdo con lo que se regula en el artículo 163 de la Ley. El sistema de elección es el siguiente:
No se tienen en cuenta las candidaturas que no hayan obtenido, al menos, el 5% de los votos válidos -votos de las candidaturas más votos en blanco- emitidos en el municipio.

Se divide el número de votos obtenidos por cada candidatura por 1,2,3, etc, hasta un número igual de escaños que corresponden al municipio -41 en el caso de Barcelona-. Los escaños se atribuyen a las candidaturas que obtienen los cocientes mayores atendiendo a un orden decreciente.
Los escaños que corresponden a cada candidatura se adjudican a los candidatos incluidos en ella, según el orden de colocación en el que aparecen en la lista.

Elección del Alcalde
Pueden ser candidatos todos los concejales que encabecen las correspondientes listas de las candidaturas con representación en la Corporación.
Si alguno de ellos obtiene la mayoría absoluta de los votos de los concejales es proclamado Alcalde.
Si ninguno de ellos obtiene mayoría absoluta, es proclamado Alcalde el concejal que encabeza la lista que ha obtenido el mayor número de votos populares en el municipio. En caso de empate, se resolverá por sorteo.


Elección de los Consejos de Distrito
Cada Consejo está formado por 15 miembros.
Su mandato es para cuatro años, y se renueva al mismo tiempo que el Consistorio.
La elección de sus miembros se realiza de forma indirecta, a partir de los resultados electorales registrados, en cada distrito, en las elecciones locales celebradas.
La atribución de escaños en cada distrito se realiza según la fórmula D'Hondt, aplicada a los votos obtenidos por cada candidatura que ha alcanzado un mínimo del 5% de los votos en el distrito correspondiente.
Cada Consejo está presidido por un Concejal, nombrado por el Alcalde a propuesta del Consejo de distrito. Asimismo, el Alcalde nombra directamente un Concejal de distrito


Elecciones a las Diputaciones Provinciales
Las Diputaciones provinciales son órganos de elección indirecta, ya que sus composiciones se establecen a partir de los resultados de las elecciones locales, que sirven para elegir los representantes políticos de los Ayuntamientos.
El número de diputados de las Diputaciones provinciales se determina, según el número de habitantes de cada provincia, de acuerdo con una escala fijada por la Ley. Asimismo, el número de diputados que corresponden a cada provincia se reparten según sus partidos judiciales, en proporción a la población de cada uno de ellos.
Una vez constituídos todos los Ayuntamientos, los escaños se reparten, por cada partido judicial, según la fórmula D'Hondt, entre aquellos partidos que han obtenido algún concejal en cada partido judicial y según el número de votos conseguidos por cada uno de ellos. Los diputados provinciales que corresponden a cada partido político son elegidos, a nivel de partido judicial, entre y por los concejales de cada uno de ellos, que pertenecen a los municipios que comprende cada partido judicial.


Elecciones a los Consejos Comarcales

Los Consejos comarcales son también órganos de elección indirecta, ya que sus composiciones se establecen a partir de los resultados de las elecciones locales, que sirven para elegir a los representantes políticos de los Ayuntamientos.

El número de miembros de los Consejos comarcales se determina, según el número de residentes de cada comarca, de acuerdo con una escala fijada por la Ley. 

Una vez constituidos los Ayuntamientos, los escaños se reparten, según la fórmula de Hondt, entre los partidos que hayan alcanzado el menos el 3% de los votos válidos a nivel de comarca. Hasta ahora, la distriución de escaños se realizaba sobre el porcentaje compuesto de cada partido, obtenido por la suma de su porcentaje de concejales multiplicado por la fracción 2/3. A partir de ahora, por aprobación reciente del Parlamento de Cataluña, la distribución de escaños se realizará sobre el porcentaje compuesto de cada partido, obtenidos por la suma de su porcentaje de votos multiplicado por la fracción 2/3 ,y su porcentaje de concejales multiplicado por la fracció 1/3. Los concejales comarcales que corresponden a cada partido, son designados por cada uno de ellos de entre sus concejales de los municipios de cada comarca.


SISTEMA ELECTORAL INJUSTO
Existen tres cuestiones que hacen a nuestro sistema electoral especialmente injusto: 

1. No existe proporcionalidad entre los votos emitidos y los candidatos que resultan electos.
2. El Sistema D´hondt.
3. Las votaciones se realizan con listas cerradas y bloqueadas de candidatos, excepto para el caso del senado, una cámara, por otra parte, de dudosa utilidad.

Paso a detallarlos a continuación:

1. No existe proporcionalidad entre los votos emitidos y los candidatos que resultan electos
Antes de comenzar el análisis, y aunque con anterioridad hemos hablado de ello, es necesario explicar el concepto decircunscripción electoral, que podría definirse como un subconjunto del cuerpo electoral; es decir, en cada circunscripción se lleva a cabo una elección independiente de las demás circunscripciones, y la suma de todas ellas conforman el mapa electoral definitivo. En España, la circunscripción electoral es la provincia, además de Ceuta y Melilla; es decir, un total de 52. Para el congreso, como hemos visto, el número total de Diputados es de 350, y a cada circunscripción le corresponde un mínimo de dos diputados (uno en el caso de Ceuta y Melilla). Por lo tanto, existen 248 escaños a repartir entre 50 circunscripciones; este reparto se distribuye por provincias en proporción con el número de habitantes que tienen. Pero hay un problema: al ser dos el número mínimo de diputados por circunscripción, resulta imposible que se cumpla la proporcionalidad. Esto se debe a que las provincias son circunscripciones demasiado pequeñasLas provincias con más habitantes, como Madrid y Barcelona, serán siempre las más perjudicadas, mientras que en las que hay menos habitantes el valor del voto será mayor. Por ejemplo, la provincia de Madrid tiene aproximadamente diez veces más habitantes con derecho a voto que las provincias de León y Burgos, pero el número de escaños es solamente siete veces mayor.
¿Es esto justo? Obviamente no. Todo sería perfectamente ecuánime y más sencillo si existiera una única circunscripción que fuera España, y así un voto de Canarias o de Cuenca valdría igual que uno de Madrid. O en todo caso, cambiando el número de escaños totales (la constitución permite que el número esté entre 300 y 400) y/o el número mínimo de escaños por provincia.

2. El Sistema D´hondt

El Sistema D´hondt es el método electoral que se utiliza para llevar a cabo el reparto de escaños en cada circunscripción. Se trata de un sistema polémico, poco conocido y que ha creado leyendas urbanas como esa que dice que los votos en blanco van para el partido que gana.
Los puntos que hacen que este método sea enormemente injusto son principalmente dos:
Aquellas candidaturas que no obtengan, al menos, el 3 por ciento de los votos válidos emitidos en la circunscripción, no tendrán opción de entrar al reparto de escaños en la misma (5% en Valencia). Por ejemplo, en una circunscripción en la que se emiten 200.000 votos, si hay una candidatura que obtiene menos de 6.000 votos, no entrará en el reparto de escaños. Si extrapolamos esto a más circunscripciones, puede darse el caso de que cientos de miles de votos emitidos no tengan efecto.
- Los votos en blanco se suman al número total de votos del escrutinio, a partir del cual se calcularán los porcentajes para repartir los escaños. Por lo tanto, un elevado número de votos en blanco favorece a las mayorías (esto no quiere decir que los votos en blancos vayan para ellas), ya que el número de votos necesarios para llegar al 3 por ciento será mayor. Por ejemplo, si en una ciudad votan 100.000 personas, con 3000 votos se accede a la representación. En cambio, si en esa ciudad votan 100.000 personas a partidos, y 50.000 en blanco, el total del escrutinio sería 150.000, y para salir un representante se necesitarían 4.500, es decir un 30% más de votos.
Se observa pues, la enorme injusticia de este método de reparto de escaños, y lo peor del caso, pueden llegar a obtenerse resultados –y de hecho se obtienen- que ponen en duda seriamente la legitimidad del sistema electoral:
Puede pasar que un partido con más votos que otro, obtenga menos escaños. Por ejemplo, en las elecciones generales de 2004, IU con 1.269.532 votos obtuvo 5 escaños, mientras que ERC con 649.999 votos obtuvo 8 escaños. El hecho de que ERC tenga el voto concentrado en Cataluña es determinante. La frustración de los votantes de IU debe ser monumental.
Los votos en blanco, principal arma de aquellos que creen en el sistema político pero desconfían de las políticas llevadas a cabo, realmente no valen para nadaPara más inri si son muy numerosos terminan favoreciendo a los grandes partidos, esos a los que se suele querer castigar con la papeleta blanca. Resulta muy paradójico. Podría haber un 30 o un 40 por ciento de votos en blanco, y el sistema electoral no se vería afectado. Parece que la última alternativa para estas personas disconformes es la abstención, pero que curioso, los partidos siempre invitan a votar, aunque sea en blanco… ya sabemos la razón.
Como conclusión final, resulta obvio que el Sistema D´hondt favorece a los grandes partidos y por lo tanto el bipartidismo PP-PSOE, cortando de raíz las aspiraciones de cualquier partido que pretenda ser alternativa; y quizá lo que resulta más grave, deja sin voz a aquellos que pretenden mostrar su disconformidad mediante el voto en blanco.

Ejemplo del funcionamiento del Sistema D´hondt:
Suponiendo que se presenten siete partidos para elegir 21 escaños, los partidos reciben 1.000.000 votos repartidos así:
Partido A
391.000 votos
Partido B
311.000 votos
Partido C
184.000 votos
Partido D
73.000 votos
Partido E
27.000 votos
Partido F
12.000 votos
Partido G
2.000 votos
En la siguiente tabla:

· Cada fila corresponde a uno de los partidos.
  • Cada columna corresponde a un divisor.
  • El número entre corchetes ([]) indica el número de orden en la secuencia de asignación de escaños.
  • Las celdas verdes son aquellas a las que se ha asignado un escaño.

Divisor
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
P
A
R
T
I
D
O
S
A
[1] 391.000
[3] 195.500
[6] 130.333
[8] 97.750
[10] 78.200
[13] 65.166
[16] 55.857
[18] 48.875
[21] 43.444
39100
B
[2] 311.000
[5] 155.500
[7] 103.666
[11] 77.750
[14] 62.200
[17] 51.833
[20] 44.428
38.875
34.555
31.100
C
[4] 184.000
[9] 92.000
[15] 61.333
[19] 46.000
36.800
30.666
26.285
23.000
20.444
18.400
D
[12] 73.000
36.500
24.333
18.250
14.600
12.166
10.428
9.125
8.111
7300
E
27.000
13.500
9.000
6.750
5.400
4.500
3.857
3.375
3.000
2.700
F
12.000
6.000
4.000
3.000
2.400
2.000
1.714,
1.500
1.333
1.200
G
2.000
1.000
666
500
400
333
285
250
222
200
Los 21 escaños quedan repartidos así:
Partido A
9 escaños
Partido B
7 escaños
Partido C
4 escaños
Partido D
1 escaños
Partido E
0 escaños
Partido F
0 escaños
Partido G
0 escaños


3. Las votaciones se realizan con listas cerradas y bloqueadas de candidatos, excepto para el caso del senado, una cámara, por otra parte, de dudosa utilidad.

Si somos realistas, todo ese poder que en teoría tenemos en un sistema democrático, queda reducido a depositar, cada cuatro años, una papeleta en una urna. Una papeleta sobre la que, por otra parte, no tenemos ninguna potestad; es decir, nos guste o no y queramos o no, los partidos políticos eligen por nosotros a las personas que podrían representarnos. A este tipo de votación en las que el partido político confecciona la lista de candidatos para ocupar los escaños, se le conoce como sistema de listas cerradas. El caso opuesto serían las listas abiertas del senado, en las que el votante puede elegir, además de partido político, persona. Mucho más democrático, pero una pena que sólo exista para una cámara que, salvo para burocratizar, no vale para nada.
Este sistema de listas abiertas presenta unas claras desventajas para el ciudadano y ventajas para el partido político; son las siguientes:
-Se le atribuye más poder al partido político, y más en concreto a la cúpula de los mismos.
-Normalmente, las elecciones dentro de los partidos suelen realizarse a dedo y de acuerdo a una serie de intereses y favores interpersonales. Con lo cual, el funcionamiento democrático que se le exige a estos queda en entredicho.
- El ciudadano, aunque no esté de acuerdo con una o varias personas que configuran la lista, se ve obligado a votarla en virtud de no sacrificar su orientación ideológica; o viceversa.
Me pregunto si no sería mucho más sano votar a las personas y a las ideologías, ya que de este modo se evitaría dar tanto poder a los partidos políticos y el ciudadano estaría en disposición de elegir a aquellos cargos públicos que más se adecuan a su gusto.
Y hasta aquí este pequeño análisis que nos deja una conclusión clara: tenemos un sistema electoral injusto en el que técnicamente todos los votos no valen igual, que prima a los grandes partidos y que ahoga todo intento de minoría o alternativa como pueda ser el voto en blanco; quedando el poder del pueblo reducido a echar una papeleta ya rellena en una urna cada cuatro años. ¿Hay alternativa?


LA DIFERENCIA ENTRE ABSTENERSE
, VOTAR EN BLANCO Y EL NO LES VOTES

Probablemente has pensado en votar en blanco , votar nulo o, directamente, no moverte de la butaca de tu casa el próximo. Si es así, voy a intentar hacerte ver de qué sirve cada una de las tres posiciones tal como están las cosas en España, con los datos en la mano y por qué yo no te recomienda ninguna.


LA ABSTENCIÓN

Cuando alguien te dice que no votes, o decides no votar estás absteniéndote de expresar tu opinión en las urnas. Abstenerse es simplemente no votar. Quedarte en casa el domingo viendo la tele y punto.
Hay gente que te dice que te abstengas, y gente que te dice que no te abstengas, pero que no votes a los de siempre. ¿A quién hacerle caso? Por supuesto, a quien tú quieras, el voto es tuyo. Pero antes de decidir toma esto en cuenta.
Si no votas, probablemente es para expresar tu descontento con la situación de la política española. Probablemente digas “estoy en contra de un sistema que me toma el pelo, así que no participo en el sistema“.No obstante, los no-votos en el sistema electoral español no cuentan nunca. Ni para mal, ni para bien.
Pongámonos en antecedentes. En las elecciones catalanas, en 2010 igual que en 2006, la fuerza más votada en las elecciones catalanas fue la abstención, con un 40% y 43% de abstenciones respectivamente. Ningún partido superó esos porcentajes en ninguna de las dos ocasiones. Ni siquiera el partido más votado, CiU. De hecho en las de 2006, a pesar de no haber ganado ninguno, los partidos del tripartito se propusieron tumbar al partido más votado y juntando sus cachitos, hicieron gobierno por encima de la voluntad popular.
El caso del referéndum para la Constitución Europea es el más chocante. Según el Gobierno, de cara a la Unión Europea, fuimos el primer país en aprobar la Constitución Europea por mayoría en referéndum. El caso es que sí, el 76% de los votos fue para el sí, por lo que la Constitución fue aprobada por una amplia mayoría. Eso sí, solo fue a votar el 42% del censo. Casi el 60% de los españoles se quedó en casa. Fue la participación más baja de toda la historia de la democracia. ¿Sirvió para demostrar algo? No. La Constitución se aprobó pese a ello.
Por lo tanto, en España, la abstención no significa que estés en contra del sistema. En España tu no-voto se va a tomar como un voto a la mayoría. Un “me da igual lo que salga, ya veremos cómo me las apaño luego”. Si realmente te da igual lo que salga, perfecto. Si te da igual que suba el paro, la gasolina, las hipotecas, la delincuencia… En fin, eres libre de no votar. Pero si estás hartito o hartita de este tinglado, no tienes más remedio que ir a votar si quieres que se te oiga. Si no, tu abstención se la van a pasar por el forro.
Curiosamente, echando la vista atrás, si revisas los datos de todas las elecciones generales en España, la abstención nunca ha bajado del 20% ni ha subido del 32%. Eso quiere decir que siempre, más de dos terceras partes de los votantes censados han ido a votar. ¿Pero sabes cuándo se ha ido a votar más masivamente? Cuando había necesidad de cambio:
  1. En 1977Hubo solo un 21% de abstenciones, a pesar de que los españoles estaban poco acostumbrados a votar, recién saliditos de una dictadura. ¿Por qué? ¿Las ansias de cambio, quizá? ¿La necesidad de validar la nueva democracia? ¿Las ganas de ser ellos mismos quienes decidiesen su futuro? Seguramente. Las siguientes elecciones de 1979, obligadas tras ratificar la Constitución, volvieron a dar a UCD como ganador. Parece que la gente ya daba las cosas por logradas, porque la abstención (la gente del “me da igual”) subió al 31% de golpe, hasta que pasó algo gordo.
  1. En 1982 se registró la menor abstención de la historia. El 80% de los españoles salieron a votar masivamente. Solo el 20% se abstuvo. De nuevo con las ansias de cambio. Adolfo Suárez había dimitido. Acabábamos de tener el famoso 23-F. La democracia había subsistido, mantenida con palillos y había que revalidarla, no fuese a ser que a alguien se le ocurriese quitárnosla. Sin duda, un momento histórico que, también significó un cambio. De UCD pasamos al PSOE de Felipe González.
  1. La abstención volvió a fluctuar en torno al 30% hasta otro mínimo: en 1996. Bajó hasta el 22,6%. Curiosamente con otro cambio: los votantes escogieron al PP después de una serie de escándalos del PSOE. Y ahí se quedó hasta que se le ocurrió meterse en la guerra de Irak.
  1. En 2004, después de haber pasado por otro despunte superior al 31% de no-votos al “me da igual”, la abstención volvió a bajar hasta el 24% a favor del cambio. El cambio relativo. El cambio de nuevo al PSOE, que lleva ahí desde entonces.
Como queda patente, la lectura que se hace en la sociedad y la política españolas del no-voto o abstención no es de rebeldía contra el sistema. Es más bien de continuismo. Las elecciones en las que hay abstención, mantienen el status quo conseguido en las anteriores. Las elecciones en las que hay alta participación generan cambios.
Si pretendes quejarte con tu abstención, te recomiendo que consideres una mejor manera de hacerlo, porque si no, te van a tomar por el pito del sereno.

El voto nulo

El voto nulo es el voto ambiguo. Los votos con papeletas no oficiales, votos a más de un candidato, votos rotos, votos con dibujitos, etcétera, todos esos son votos nulos, porque aunque el votante se ha personado para dar su voto, el voto no se atiene a las reglas de los votos.
Este voto, igual que las abstenciones, no suma votos en el cómputo global de votos emitidos y, para los efectos, es lo mismo. Se registra como nulo para que la contabilización al final de la jornada, entre válidos, nulos y abstenciones, sume el 100% y nadie diga que ha habido tongo.
Históricamente, en España, siempre ha habido muy pocos votos nulos. En las generales sólo ha superado el 1% las primeras 4 elecciones de 1977, 1979, 1982 y 1986, y se lo podríamos achacar perfectamente a que estaban todavía aprendiendo cómo funcionaba eso de votar.
El hecho de que el voto nulo no sea computable lo hace una muy mala elección si quieres cambiar las cosas. A todos los efectos, en España funciona igual que una abstención. Y si las abstenciones no hacen nada por el cambio, imagínate lo que hacen los votos nulos que prácticamente no superan el 2%.


El voto en blanco

Se considera voto en blanco , pero válido, el sobre que no contenga papeleta y, además, en las elecciones para el Senado, las papeletas que no contengan indicación a favor de ninguno de los candidatos.
¿Qué los diferencia de una abstención o un voto nulo? El tema de que sea un voto “válido”. El voto en blanco es válido porque sí cuenta para el cómputo final de votos. Pero si te piensas que se va a traducir en escaños en blanco, te equivocas de pleno. Entonces, ¿qué se hace con ellos?
Si has oído que son votos que se dan al partido más votado, o que se distribuyen entre los más votados, no es cierto. Pero síperjudican a los partidos menos votados. En España no se utiliza un sistema proporcional normal y lógico, en el que cada partido se lleva el tanto por ciento de escaños que ha conseguido en las urnas. En España utilizamos una complicada fórmula matemática, la ley d’Hont (explicada pasito a pasito anterioromente ), con una regla de salida básica: si no llegas al 3% de los votos, no entras en el juego. Los votos en blanco, aunque no se le reparten a nadie, sí que hacen el saco de votos más grande, con lo que los porcentajes, se hacen más pequeños. Como consecuencia los partidos con menos votos salen perdiendo.
Además, los artículos 68 y 69 de la Constitución Española establecen que la circunscripción electoral para las elecciones generales (Congreso y Senado) es la provincia. Eso quiere decir que, aunque un partido se pase del 3% en el recuento de votos nacional, si provincia a provincia no llega al 3%, queda eliminado. En las últimas elecciones generales, le pasó a IU de manera escandalosa. Aunque sacó más votos que CiU en las elecciones al Congreso, sacó 8 diputados menos. ¿Por qué? Porque circunscripción a circunscripción había quedado eliminada, a pesar de tener un total nacional superior.
En las próximas elecciones municipales y autonómicas pasa tres cuartos de lo mismo. Cada autonomía tiene su propia Ley Electoral, siendo la Valenciana de las más hirientes contra los partidos minoritarios, ya que eleva el mínimo al 5%. No obstante, como la circunscripción electoral sigue siendo la provincia, aunque un partido llegue al 5% global en todas las provincias de la autonomía, o incluso al 10%, o al 12%, no tendrá acceso a escaño si no llega al 5% al menos en una de ellas.
Luego, votar en blanco hace más difícil a los partidos pequeños más difícil llegar a obtener escaños, o lo que es lo mismo, hace más fácil a los partidos mayoritarios obtenerlos. De ahí que el voto en blanco acreciente las injusticias electorales y que por lo tanto no te lo recomiende.
En todo caso, hay una iniciativa llamada “Ciudadanos en Blanco ” que te proponen que les votes a ellos. Ellos a cambio, cada escaño que consigan lo dejarán vacío, siempre que legalmente sea posible. Y cuando no lo sea, no lo defenderán ni votarán en los plenos, excepto si es para votar que los votos en blanco se conviertan en asientos vacíos en una futura Ley Electoral.
En resumen
Estás jodido. O jodida. Porque te puedes quejar todo lo que quieras, tenemos libertad de expresión, pero si no sales a votar, las cosas no van a cambiar. Claro, viendo que abstenerte no es una opción, romper tu papeleta tampoco y dejar el sobre vacío menos todavía… ¿qué hacemos?
Una idea muy lógica después de haber visto lo que acabas de ver: “Si no quiero el sistema actual, no quiero votar PP, no quiero votar PSOE, pero no quiero tampoco que salgan elegidos por mi inacción, porque me tienen hartito, voto a los demás.
¿Qué consigues con eso? En primer lugar, si diversificamos el voto, la ley d’Hont es más difícil de aplicar y menos abusiva. Repartir los escaños entre cinco partidos donde dos quedan eliminados y otros dos tienen en conjunto el 70% de los votos restantes es favorecer el bipartidismo. Si bajamos ese 70% y subimos el resto, favorecemos que la representación en las cortes autonómicas y los ayuntamientos sea más equitativo castigamos verdaderamente a la clase política asentada, porque entonces es cuando verdaderamente pierden poder.
En segundo lugar, ayudamos a que las formaciones políticas que quedan injustamente excluidas por la barrera del 3% o el 5% y la circunscripción electoral tengan opciones a conseguir escaños en las autonomías. Aunque no consigan todos los que les corresponden por derecho porcentualmente, al menos tendrán la oportunidad de dejar oír su voz y defender tu voto.
Por último conseguimos un cambio aún más grande: en la ciudadanía. Porque no te pido que des tu voto indiscriminadamente a cualquiera. Te pide que te informes de las alternativas y escojas la que te parezca mejor a ti. La ciudadanía tiende a pensar que si no votamos PP hay que votar PSOE, porque PP y PSOE nos invitan a pensar así. Pero eso no es cierto. Hay otros partidos a los que, tal vez por ser pequeños, tal vez por pensar que no van a llegar a ese 3%, tal vez por pensar que es tirar tu voto, no les das ni la oportunidad de leerte su programa electoral. ¿Y si tienen ideas buenas? ¿Vas a permitir que se pierdan esas ideas por seguir la misma tendencia de siempre? ¿Y si quieren cambiar este sistema electoral por uno mejor? ¿No sería eso digno de ser votado?
Pues ale. Si ya te has terminado el café, piensa sobre todo esto. Compártelo con quien quieras. Busca alternativas. Pero sobre todo, el domingo no les votes, pero vota.