BREVE RESUMEN DE LA HISTORIA DE EUSKADI




Integrado por las provincias (denominadas territorios históricos en el ordenamiento autonómico) de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, agrupando a 251 municipios: 51, 88 y 112, respectivamente.

En el pasado, las provincias que componen el actual País Vasco fueron conocidas también como Provincias Vascas, Provincias Forales, Provincias Exentas (hasta 1841), Provincias Vascongadas, o simplemente, Vascongadas. En la actualidad, la denominación Comunidad Autónoma Vasca (CAV) es utilizada con frecuencia, especialmente en la propia comunidad autónoma y Navarra, ya que las denominaciones Euskadi y País Vasco también han sido usadas históricamente, desde su creación con la grafía Euzkadi en el siglo XIX la primera, y antes de 1897 la segunda, para nombrar un concepto diferente al de la comunidad autónoma, el de Vasconia o Euskal Herria.

También Navarra tiene derecho a integrarse en esta comunidad autónoma, en el supuesto de que decida su incorporación de acuerdo con lo dispuesto en la disposición transitoria cuarta de la Constitución española, y reglamentado en el Amejoramiento del Fuero, si bien no ha ejercido nunca dicho derecho. Las relaciones entre ambas comunidades han sido de carácter muy variado desde la Transición.

El País Vasco tiene una extensión total de 7.234 km², y una población actual de 2.155.546 habitantes (INE 2008), con una densidad de población de 301,99 hab/km². Oficiosamente, su capital es Vitoria, en Álava, donde se encuentran el Parlamento y la sede del Gobierno Vasco, mientras que la ciudad más poblada es Bilbao.

Historia

Prehistoria

Hay constancia de poblamiento en el Paleolítico en varios lugares del actual País Vasco, como en Vizcaya en las cuevas de Bolinkoba (Abadiano), Arenaza (Galdames), Atxeta (Forua), Santimamiñe (Cortézubi) y Lumentxa (Lequeitio).

La presencia de varios castros en el País Vasco de la Edad de los Metales, como los de Arrola, Malmasín o Bolumburu, hacen pensar en una ocupación del territorio por indoeuropeos. La arqueología actual opina:
En lo cultural y en lo arquitectónico, la situación cultural es paralela a la conocida en cualquiera de las regiones geográficas periféricas del País Vasco, con las mismas diferencias y peculiaridades internas que pueda hallarse en ellas.


Edad Antigua

En la distribución de tribus prerromanas de Ptolomeo, Vizcaya estaba ocupada por caristios y autrigones, Álava por autrigones y berones, y Guipúzcoa por várdulos y vascones. En las obras de Estrabón, Pomponio Mela y Plinio el Viejo, los várdulos eran la tribu que separaba a vascones de cántabros. La filiación de várdulos, caristios y autrigones es desconocida. Los historiadores discuten sobre su origen cántabro, vascón, indoeuropeo, celta o celtibérico sin que haya pruebas concluyentes en favor de ninguna de estas hipótesis, pudiendo parecer la más plausible, según Wenceslao Heredia, la de un origen cántabro.


Autrigones

Los autrigones, en Vizcaya ocuparían las Encartaciones. Estrabón hace mención de ellos en su libro Geographika Libro III, cap. 3 s. 7, con el nombre de allótrigones, quizá adaptando su nombre a una palabra griega más familiar para él que quiere decir extraños. Otros historiadores romanos como Pomponio Mela y Plinio el Viejo los sitúan en el interior, en la zona norte de la actual Burgos (Briviesca), Plinio el Viejo alrededor del año 77 citaba "entre las diez ciudades de los autrigones Tritium Autrigonum (Tricio) y Virovesca (Briviesca) como capital de los autrigones".

Ptolomeo los sitúa lindando con cántabros al oeste y turmogos al sur, y con caristios y berones al este, y, según esta distribución, se extenderían entre el río Asón y el río Nervión. Su ciudad principal era Uirovesca (Briviesca), una de las cecas de las monedas del jinete ibérico. Otras ciudades importantes fueron Tricio, en La Rioja, Deóbriga (Miranda de Ebro) y en la costa Flaviobriga (Castro Urdiales) –aunque Plinio asigna esta ciudad a los várdulos– la última colonia fundada por los romanos en Hispania. Otros asentamientos fueron Osma de Valdegovia, Poza de la Sal y es posible que en la desembocadura del río Nerua (Nervión) tuvieron un puerto ya que se encontraron monedas romanas en la barra de Portugalete y en Bilbao. Floro y Orosio cuentan que eran frecuentemente atacados por los cántabros, por lo que posiblemente colaborasen con Augusto en las Guerras Cántabras y como premio obtuviesen el dominio de nuevos territorios en la cornisa cantábrica llegando casi hasta el río Deva.

Etnia de origen celta, Los nombres de sus ciudades como Uxama Barca o aquellas con la terminación -briga indica un origen inequívocamente céltico.17 También los topónimos indoeuropeos de los ríos como el Nervión y el Cadagua, los antropónimos, los restos arqueológicos, utensilios, armas, recipientes, los restos de sus castros, viviendas, fortificaciones, los sistemas de enterramiento, y los propios restos funerarios, los sitúan culturalmente como pueblos celtas.


Caristios

Ocupaban el resto de Vizcaya, según Ptolomeo. No son mencionados por Estrabón, ni por Pomponio Mela, pero sí por Plinio el Viejo, que les llama Carietes y los sitúa en el interior, en la zona sur del actual País Vasco.
Ptolomeo los sitúa entre el río Deva, en la provincia de Guipúzcoa y lo que actualmente es Bilbao, llegando por el sur hasta el Ebro. Su territorio limitaba con los de los várdulos y el de los autrigones. Sus ciudades eran Tullica (quizás Tuyo a la orilla del Zadorra), Suessatio (que podría ser la actual Zuazo) y Veleia (que podría ser la actual Iruña-Veleia), las dos últimas se encontraban en la calzada romana de Burdeos a Astorga.

En la Alta Edad Media ya no aparecen; en su lugar se encuentran los núcleos de Álava y de Vizcaya. Algunos autores deducen a partir de ciertos datos de los textos clásicos, que había una afinidad o solidaridad, acaso un nexo político, entre Caristios, Autrigones y Várdulos propiamente dichos, que recibirían un nombre común, el de Várdulos que explica muchos hechos históricos posteriores de esta región. Como por ejemplo el por qué, al ser absorbidos o desplazados Caristios y Várdulos por los Vascones en la Alta Edad Media al territorio Autrigón, los Caristios perdiesen su nombre y quedasen con el nombre común de Várdulos.


Várdulos

Los várdulos son mencionados por Estrabón, que les llama Bardyétai y los sitúa en la costa, entre cántabros y vascones, por Pomponio Mela y Plinio el Viejo que también los sitúan en la costa entre cántabros y vascones, diciendo Plinio que Portus Ammanus (la romana Flaviobriga, la actual Castro Urdiales, de donde le vendría el nombre actual, derivado de Castrum Vardulies) era una de sus ciudades, y por Ptolomeo que los sitúa en la actual Guipúzcoa. Según Ptolomeo, lindaban con caristios o cántabros al oeste, vascones al este y berones al sur; en la costa llegaban hasta el promontorio del Pirineo, a excepción de Oiasso (Irún) que era la salida de los vascones al mar, mientras que en el interior sus fronteras eran más confusas. Ptolomeo nos habla de varias ciudades que todavía no se han localizado: Menosca, en la costa; Gébala, Trutium Tubicorum, Thabuca, Alba y Tullonium, en el interior.

Al igual que en el caso de los caristios, su filiación también es discutida.


Berones

Como grupo pudieron estar desarrollando una cultura trashumante desde el siglo IV a. C. hasta su ubicación definitiva. Los berones eran de origen celta o celtíbero y estaban asentados a partir del siglo II a. C. en la zona de la actual Rioja. Las citas clásicas se refieren a su presencia en el siglo I a. C. ya como comunidad estable (Estrabón) y enfrentados a Sertorio (Tito Livio) que los venció. En Álava se encuentran restos relacionados con los berones como la cueva de Santa Leocadia en Marquínez (Alava), en cuyas paredes aparece grabado una representación de Epona, considerándose esta cueva artificial como lugar de culto a esta deidad céltica.,

Sus límites geográficos de expansión coinciden con la sierra de Cantabria al norte (y mayor o menor penetración en esa zona según fuentes), junto a los vascones por el este cerca de la actual Calahorra, con el río Tirón por el oeste y la sierra de la Demanda y demás de la zona, y por el sur con el norte de la actual provincia de Soria.

Los principales asentamientos fueron Vareia (capital de facto situada en los alrededores de Logroño), Libia (actual Herramélluri o Leiva), Tritium (actual Tricio) y Bilibium (posteriormente sería Bilibio) junto a las Conchas de Haro donde se separan las provincias de Burgos, Álava y La Rioja.

Es posible que ciudades como Gracurris y Calagurris, tras ser vencidas por los romanos, fuesen entregadas a los vascones por su colaboración, y que esto mismo se hiciese con el resto de su territorio.


Vascones

Los vascones (o váscones), que ocupaban lo que hoy es Navarra, noroeste de Aragón y noreste de La Rioja, y, en el actual País Vasco, la parte oriental de Guipúzcoa, siendo Oiasso (Irún), una de sus ciudades.


Edad Media

Desde la caída del Imperio Romano hasta las proximidades del año 1000, hay muy pocas noticias históricas del País Vasco. Probablemente sufrió las devastaciones de los hérulos, ya que el cronista Hidacio, relata que 400 hérulos en siete naves atacaron la costa cántabra y de Vardulia en el año 456.

Las últimas investigaciones arqueológicas parecen indicar una expansión francoaquitana a partir del siglo VI, lo que se contradice con las propuestas historiográficas que se basan en una continuidad de la cultura desde la protohistoria hasta los inicios de la Edad Media:

En definitiva, se observa que entre la tardoantigüedad y el mundo precedente existe una ruptura de los patrones de asentamientos. Ruptura que no es sino el reflejo de los cambios profundos que experimentó la estructura social, derivados de la recesión demográfica que afectó a toda Europa, pero también de los acontecimientos políticos relacionados con la expansión franca que, a partir del siglo VI, debió afectar al País Vasco, según se desprende de las características del registro arqueológico.

Ni las invasiones de los visigodos ni las de los musulmanes parecen haber llegado a Vizcaya ni a Guipúzcoa, aunque probablemente sus costas fueron asoladas por los vikingos, especulándose con la posibilidad de un asentamiento vikingo en las cercanías de Mundaca, que podría ser el origen de la leyenda de Jaun Zuria.

Tras la invasión musulmana, se cree que Vizcaya y Álava quedaron bajo la órbita del reino de Asturias, con algunos enfrentamientos cuyo reflejo sería la también mítica Batalla de Padura. En la crónica de Alfonso III de Asturias, escrita en el siglo IX, y refiriéndose al reinado de Alfonso I, es donde se hace por primera vez referencia a Álava y Vizcaya: “Álava, Vizcaya, Alaon y Orduña siempre habían sido poseídas por sus habitantes”... diciendo al mismo tiempo que no hubo necesidad de repoblarlas.


Los fueros medievales

Vizcaya

La Vizcaya medieval estaba constituida en el Señorío de Vizcaya y dividida en tres partes con gobierno y jurisdicción propias:

- La Vizcaya nuclear o tierra llana, entendiendo llana en el sentido de sin murallas, esto es, los campos y caseríos en el núcleo de Vizcaya, con el fuero vizcaíno e infanzón, organizadas en merindades y anteiglesias y que celebraba sus juntas en Guernica.

- Las Encartaciones, con su propia jurisdicción (fuero de las Encartaciones) y gobierno y que celebraban sus Juntas en Avellaneda.

- La Merindad de Durango, con el fuero de Durango, que celebraba juntas en la Campa Foral de Guerediaga frente a la ermita de San Salvador y San Clemente de Abadiano.

Al ir siendo dotadas las Villas y la Ciudad de cartas pueblas y fueros particulares durante los siglos XII y XIII, estas dejaban de depender de los fueros de Vizcaya, Encartaciones o Durango, y pasaban a celebrar sus juntas separadamente. Las villas y el año de concesión de fueros fueron: Valmaseda (1199), Orduña (1228), Bermeo (1236), Lanestosa (1287), Plencia (1299), Bilbao (1301), Ochandiano (1304), Portugalete (1322), Lequeitio (1325), Ondárroa (1327), Marquina (1355), Guernica (1366), Durango (1372) y Ermua (1372).

Las Villas y la Ciudad, las Encartaciones y la merindad de Durango sólo acudían a las Juntas Generales de Guernica enviando representantes cuando se iban a tratar temas comunes que les afectasen.


Álava

El señorío o Cofradía de Arriaga (aproximadamente el 40% de la actual Álava) se gobernaba por juntas y normas propias y elegía a su señor, hasta 1332 en que decide integrarse totalmente en Castilla y adoptar sus leyes.

En el señorío de Ayala se aplicaba el Fuero de Ayala (1373). En 1487 los ayaleses deciden renunciar a su fuero y adoptar la legislación castellana.

En Llodio era de aplicación el fuero de Vizcaya.

Los fueros de las villas.

Los Cuadernos de Ordenanzas de la Hermandad de Álava a partir de 1417.


Guipúzcoa

Desde su incorporación a la Corona de Castilla el año 1200, acata la legislación real de Castilla.

A partir de 1463, tras varios intentos fallidos, se adoptan los Cuadernos Ordenanzas de la Hermandad de Guipúzcoa.


Las guerras de banderizos

La crisis bajomedieval afectó al País Vasco produciéndose una disminución de la producción agrícola, hambrunas, etc… A esta crisis se sumó la epidemia de la peste negra de 1348. Muchos campesinos murieron, y otros se refugiaron en las villas, lo cual afectó a las rentas de los señores feudales.
Los intentos de mantener su prestigio y la búsqueda de ingresos llevó a los nobles a luchas de poder en las que se dividieron en dos bandos, los oñacinos y los gamboínos. Los nombres vienen de los linajes dominantes en Guipúzcoa, que eran los señores de la casa de Oñaz y de la de Gamboa. En Vizcaya los líderes de cada bando eran los de Urquizu-Abendaño y los de Mújica-Butrón y en Álava los de Ayala y los de Calleja. El fenómeno no fue exclusivo del País Vasco, ya que había enfrentamientos similares entre los nobles de Castilla entre los Castros y los Laras y en Navarra entre los Beamonteses y Agramonteses.

Así comenzaron las guerras de banderizos que asolaron el País vasco desde la Baja Edad Media hasta principios de la Edad Moderna. Los linajes se adscribían a uno u otro bando en función de sus intereses, siendo normal el cambio de bando. Los señores no dudaban en robar en la villas consideradas enemigas, en saquear y extorsionar a sus campesinos ni en asaltar los convoyes de los mercaderes de Burgos que se dirigían a los puertos para exportar sus géneros.

Las Encartaciones, en 1394, adoptan el Fuero de Avellaneda, para luchar contra la conflictividad social generada por la violencia de los banderizos. Los labradores de la Tierra Llana y las Villas acudieron al rey Enrique III de Castilla, Señor de Vizcaya, para pedirle autorización para formar una Hermandad para protegerse de las tropelías de los jaunchos. El rey, en 1393, comisiona al corregidor Gonzalo Moro, para redactar unas nuevas Ordenanzas de Hermandad, lo que se hace en Junta General, pero estas ordenanzas no llegan a aplicarse por la oposición de algunos señores del bando oñacino. La recién formada Hermandad, al estar formada por gente corriente, no es de momento enemigo para los señores guerreros. Pero por las mismas razones se formaron las Hermandades de Álava y Guipúzcoa.

Las guerras de banderizos acaban a finales del siglo XV. La puesta de las Villas bajo control administrativo de la Corona, la pujanza de las Hermandades de las villas y el reconocimiento de la hidalguía universal a todos los vizcaínos y guipuzcoanos fueron elementos importantes en la pérdida de poder de los señores.

Las Bienandanzas e Fortunas de Lope García de Salazar es una de las principales fuentes escritas sobre este fenómeno.


Edad Moderna

La Armada de Vizcaya y los grandes navegantes

Como consecuencia del Descubrimiento de América, empeoraron las relaciones entre España y Portugal. El Rey de Portugal consideraba que, en virtud del Tratado de Alcáçovas, las tierras recién descubiertas le pertenecían, y en la corte española se tenían informes de que se estaba aprestando una armada en Lisboa, por lo que los Reyes Católicos llegaron a temer ataques portugueses a la segunda expedición de Colón.

Para remediar esta situación, los reyes encargaron desde Barcelona al doctor Andrés Villalón, regidor mayor y miembro del Real Consejo de Sus Altezas que organizase una armada oceánica. Con permiso real, Villalón, en julio de 1493, encomendó en Bermeo esta tarea al bilbaíno Juan de Arbolancha. La armada fue conocida como Armada de Vizcaya, por formarse en Bermeo con naves y tripulaciones vizcaínas (en el sentido amplio, esto es, vascongadas). A finales de junio Iñigo de Artieta, nombrado por los reyes Capitán General de está armada, reúne las naves en Bermeo. A finales de julio, la armada sale de Bermeo para Cádiz, a donde llegan a primeros de agosto.
Está armada estaba formada por una carraca de 1000 toneles, mandada por Íñigo de Artieta, 4 naos, de entre 405 y 100 toneles, mandadas por Martín Pérez de Fagaza, Juan Pérez de Loyola, Antón Pérez de Layzola y Juan Martínez de Amezqueta, y una carabela para tareas de enlace y exploración mandada por Sancho López de Ugarte. Llevaba casi 900 hombres. La carraca llevaba 300 hombres, la mayoría de Lequeitio, la nao de Martín Pérez de Fagaza, 200, la mayoría de Bilbao, Baracaldo y otros lugares de Vizcaya, las de Juan y Antón Pérez de Layzola, 125 por nao, casi todos guipuzcoanos, y la de Juan Martínez de Amezqueta. En la carabela iban 30 hombres. El coste de la armada fueron 5.854.900 maravedíes. Las tripulaciones estaban formadas aproximadamente por un hombre de mar por cada dos hombres de guerra.

Aunque se consideraba que la misión de esta armada sería dar escolta a las naves de Colón desde su salida de Cádiz hasta que estuviesen bien adentradas en el océano, para protegerlas de ataques portugueses y preparadas para dirigirse hacia las tierras descubiertas, en agosto de 1493, al conocer los reyes que por Colón las naves portuguesas no iban a hacerse a la mar, es comisionada para trasladar al rey Boabdil y su corte de Adra hacia las costas africanas. A su regreso se le ordena preparar un viaje a Canarias, que no llega a realizar.

Después de la firma del Tratado de Tordesillas con Portugal, la armada deja de ser necesaria, por lo que el verano de 1494 se ordena su disolución. Pero la situación en Italia la vuelve a hacer necesaria, por lo que la disolución no llega a producirse, y la armada, aumentada con 7 carabelas, se dirige a Sicilia para unirse a las 20 naves que allí se encontraban.

Durante la Edad Moderna los vascos sobresalieron sobre todo por las artes náuticas, siendo famosos grandes navegantes y exploradores de la talla de Andrés de Urdaneta, Martín de Bertendona, Domingo de Bonechea, Cosme Damián Churruca, Juan Sebastián Elcano, Juan de Garay, Antonio Gaztañeta, Ignacio María de Álava, Blas de Lezo, Miguel López de Legazpi y José de Mazarredo, entre otros.


Edad Contemporánea

Tras la Guerra de Sucesión Española, tan solo Navarra, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya conservaron sus fueros de origen medieval. Esta situación perduró hasta el siglo XIX cuando el sistema foral entró en profunda crisis.

A finales del siglo XVIII surgió un movimiento ilustrado liderado por la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País que pretendía modernizar las estructuras económicas y sociales de las provincias vascas. A este fenómeno le fue siguiendo un interés creciente por la idea de unificación de las provincias hermanas (incluida en ocasiones Navarra), que se sustanció en el siglo XIX en la colaboración entre las Diputaciones Forales y la intensificación de los estudios de temática vasca, que recibieron un gran impulso después de la Guerra de la Independencia Española y la Batalla de Vitoria y San Marcial.

El sistema foral entró en colisión durante el siglo XIX con el sistema constitucional español. En el País Vasco la visión tradicionalista de los fueros fue defendida por el carlismo dominante en áreas rurales, mientras que los liberales defendían un engarce de los fueros en el modelo constitucional español, que dominaba ampliamente las áreas urbanas. Este enfrentamiento se saldó con tres guerras civiles denominadas Guerras Carlistas.

Estas guerras terminaron cuando los fueros fueron sustituidos en las Provincias Vascongadas por los Conciertos económicos por Antonio Cánovas del Castillo después de la tercera derrota carlista.
A finales del siglo XIX en el País Vasco se dieron dos procesos políticos y sociales de gran magnitud: el nacimiento del nacionalismo vasco, que recogió todo el sentimiento de identidad vasca ferviente en las áreas rurales, y el movimiento obrero, capitalizado por el socialismo en las ciudades y zonas industriales.

Fue el pacto de estas dos sensibilidades lo que posibilitó la puesta en marcha del primer Estatuto de Autonomí­a del País Vasco de 1936, que derivó en la formación del primer Gobierno vasco conjunto a las tres provincias hermanas en medio de la Guerra Civil Española.

Este estatuto solamente entró en vigor en Vizcaya y Guipúzcoa, ya que fueron las únicas provincias leales a la República Española. Durante el franquismo, Álava y Navarra conservaron parte de sus antiguos fueros por haber apoyado el golpe de estado de 1936, ya que fueron derogados en las otras dos provincias por decreto del 23 de junio de 1937, al ser consideradas «traidoras» al no dar apoyo a la sublevación militar, suprimiendo el primer Estatuto de Autonomía Vasco. Este decreto fue parcialmente modificado el 6 de junio de 1968, suprimiendo los párrafos ofensivos para Guipúzcoa y Vizcaya, pero conservando el resto de los artículos.

En la actualidad, tras el franquismo y con la aprobación del Estatuto de Autonomía del País Vasco en 1979, Euskadi se constituyó como comunidad autónoma, manteniendo sus derechos forales las tres provincias que la conforman. Por esta razón, desde 2011 el 25 de octubre es festivo en recuerdo de este primer estatuto sustituyendo al 19 de marzo.

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Queda claro, pues, que la cuna del vasquismo es navarra y como tal debería ser Navarra el centro de una supuesta comunidad vasco-navarra.

Es de vergüenza que siendo como son buena parte de los navarros euskaldunes la derecha navarra quiera hacerlos pasar por extranjeros en su propia tierra. Navarra tiene buena parte de su ciudadanía con raíces vascas.

Yo estoy a favor de la integración administrativa o de la cooperación interterritorial pero si acaso se lleva a cabo deberá hacerse en condiciones de igualdad.

Ya lo cantaba hace 150 años Julian Gayarre "VASCO-NAVARRO SOY DEL VALLE RONCALES DONDE LA PRIMAVERA POR VEZ PRIMERA VI FLORECER... DEL JARDIN ESPAÑOL DE FLORES SIN IGUAL Y ENTRE LA BELLAS ROSAS LA MAS HERMOSA ES EL RONCAL"

El derecho de libre adhesión que recoge la constitución respondió y responde a una REALIDAD HISTORICA y es que el NAVARRO Y EL VASCO son el mismo pueblo.

Respeto a quien no este por la integración pero entiendo que es tiempo ya de que se clarifiquen las cosas. No sé a qué tanto meter miedo a la gente.

En realidad poco importa la adscripción a un territorio u otro. En un contexto global de estado descapitalizado son las regiones las que han de defender sus derechos.

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