GUERRAS EN SERBIA





PERIODO OTOMANO

El período de dominio turco significó una gran represión para los serbios, que además fueron obligados a convertirse al Islam, por lo que se produjo un gran éxodo de población hacia el norte. Gran parte de la misma huyó hacia el Sacro Imperio Romano Germánico, donde el emperador Leopoldo I acogió buena parte de ellos en la actual Voivodina. Tras la guerra austro-otomana de 1716-1718, esta zona logró independizarse de los turcos, como reino bajo la soberanía Habsburgo, pero los otomanos lo reconquistaron en 1739, tras la guerra de 1736-1739.

El descontento serbio con la administración turca dio lugar a la Primera Insurrección Serbia de 1804, cuando Ðorde Petrovic, Karadorde, encabezó una revuelta que fue aplacada en 1813, y que trajo consigo una gran represión.

En 1815 estalló la Segunda Insurrección Serbia, liderada por el Príncipe Miloš Obrenovic. Aunque los turcos sofocaron la rebelión en 1817, Serbia ganó una cierta autonomía bajo la soberanía otomana, con Obrenovic en el poder como Príncipe y gobernante absoluto. Nació así el Principado de Serbia. Los decretos del Sultán de 1830 y 1833 ampliaron sus derechos sobre un territorio más amplio, y permitieron establecer en Belgrado un patriarcado de la Iglesia ortodoxa serbia, independiente del Patriarcado de Constantinopla. La condición de Rusia como garante de la autonomía de Serbia fue también importante.

A raíz de nuevos enfrentamientos entre el ejército otomano y grupos de civiles en Belgrado en 1862, y bajo la presión de las grandes potencias, en 1867 los últimos soldados turcos abandonaron el Principado. Mediante la promulgación de una nueva constitución, los diplomáticos de Serbia confirmaron la independencia de facto del país. La independencia formal fue reconocida internacionalmente en el Congreso de Berlín de 1878, que formalmente puso fin a la Guerra Ruso-Turca. Este tratado, sin embargo, prohibía la unión de Serbia con el Principado de Montenegro, y situaba la provincia otomana de Bosnia-Herzegovina bajo la administración del Imperio austrohúngaro.


REINO DE SERBIA

Los serbios de Voivodina, bajo jurisdicción del Imperio austríaco, participaron en las revueltas de 1848 contra los Habsburgo, estableciéndose la región autónoma del Voivodato de Serbia y Banato de Timisoara. Su autonomía fue abolida en 1860, en que pasó a formar parte del Reino de Hungría.

El 23 de marzo de 1882, el príncipe serbio, Milan IV Obrenovic, proclamó el Reino de Serbia, siendo él su primer monarca bajo el nombre de Milan I. En 1903, la Casa Real de Karadordevic, (descendientes del líder revolucionario Karadorde) asumió el poder, tras el asesinato del rey Alejandro I en Belgrado por un grupo de conspiradores que asaltó el palacio.

Su sucesor, Pedro I, se alió con Bulgaria, Montenegro y Grecia (formando la Liga de los Balcanes) para enfrentarse al Imperio otomano en la Primera Guerra de los Balcanes (1912-1913), y luego (aliado con turcos, montenegrinos, rumanos y griegos) contra Bulgaria en la Segunda Guerra de los Balcanes. Éstas culminaron con los tratados de Londres y Bucarest en 1913, por los que el Reino de Serbia triplicó su territorio gracias a la adjudicación de parte de Macedonia, Kosovo, y partes de la propia Serbia.


Primera Guerra Mundial

El 28 de junio de 1914, fueron asesinados el archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa Sofía Chotek en Sarajevo, entonces perteneciente al land bosnio dentro del Imperio austrohúngaro.

El autor del asesinato fue Gavrilo Princip, miembro del grupo revolucionario Joven Bosnia, una organización que habitualmente ha sido vinculada al nacionalismo serbio y a la organización Unificación o Muerte.

Este hecho llevó a Austria-Hungría a declarar la guerra al Reino de Serbia. Rusia salió en defensa de Serbia y comenzó la movilización de sus tropas, lo que llevó a los austrohúngaros y sus aliados del Imperio alemán a declarar la guerra también a Rusia el 1 de agosto de 1914. La represalia de Austria-Hungría contra Serbia activó una serie de alianzas militares (la Triple Entente y la Triple Alianza) que provocaron una reacción en cadena de declaraciones de guerra en todo el continente, lo que llevó en un mes al estallido de la Primera Guerra Mundial. El Imperio otomano y más tarde el Reino de Bulgaria se aliaron del lado austrohúngaro, mientras que Rusia y Serbia recibieron el apoyo de Francia y el Reino Unido.

El 12 de agosto las tropas austríacas cruzaron el Drina y comenzaron la invasión de Serbia. El ejército serbio logró varias importantes victorias contra Austria-Hungría al comienzo de la guerra, como la Batalla de Cer y la Batalla de Kolubara, constituyendo las primeras victorias aliadas contra las Potencias Centrales de todo el conflicto. A pesar del éxito inicial los serbios fueron finalmente derrotados por las fuerzas conjuntas del Imperio alemán, Austria-Hungría y Bulgaria, y en noviembre de 1915 el grueso del ejército serbio y miles de civiles se retiraron hacia Grecia y, a través de Albania, a Corfú. Después se reagruparon en Salónica y se unieron a una fuerza multinacional con franceses, británicos, griegos e italianos y volvieron al frente de Macedonia, donde en septiembre de 1918 llevaron a cabo la gran ofensiva aliada que dio lugar a la capitulación de Bulgaria y a la liberación de Serbia.


Período de entreguerras

Tras la guerra las ex provincias austrohúngaras de Croacia-Eslavonia, Carniola y Bosnia-Herzegovina, se unieron en el efímero Estado de los Eslovenos, Croatas y Serbios. A pesar del recelo de algunas potencias europeas, este estado se unió a Serbia y Montenegro en la Declaración de Corfú para proclamar, el 1 de diciembre de 1918, una monarquía parlamentaria, el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. También pasaron a formar parte del nuevo estado Voivodina de la parte húngara del imperio y parte de Estiria y la mayor parte de Dalmacia del lado austríaco.

Pronto esta expansión geográfica chocó con los intereses de Italia, que reclamaba más áreas de la costa dálmata, mientras el nuevo reino exigía la península de Istria. Por otro lado, la rivalidad entre serbios y croatas se acentuó, y el 20 de junio de 1928, en pleno parlamento, un diputado montenegrino disparó al político croata Stjepan Radic, que murió días más tarde.

Este hecho sirvió como pretexto al rey Alejandro I Karadordevic (que en 1921 había sucedido a su padre, Pedro I) para abolir la Constitución de 1920 y proclamar la dictadura real. El 3 de octubre de 1929, el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos pasó a llamarse Reino de Yugoslavia.

El período de entreguerras no trajo la tranquilidad al nuevo Estado. Las tensiones étnicas entre serbios y croatas fueron en aumento,  y el 9 de octubre de 1934 el rey Alejandro I fue asesinado en Marsella durante una visita oficial a Francia, por un miembro de la Organización Interna Revolucionaria de Macedonia. Además el nuevo regente, el príncipe Pablo Karadordevic estrechó relaciones de amistad con los emergentes estados totalitarios de la Alemania nazi y la Italia fascista.


Segunda Guerra Mundial

La Invasión de Polonia por parte del ejército alemán, en septiembre de 1939, fue el detonante del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Ante el temor de una invasión por parte de Alemania, el príncipe Pablo firmó el Pacto Tripartito con las potencias del Eje el 25 de marzo de 1941, lo que provocó disturbios en Serbia. El 27 de marzo, Pablo fue derrocado por un golpe de Estado apoyado por las potencias aliadas, y sustituido por el rey Pedro II Karadordevic, sucesor legítimo del trono.

A pesar de que el nuevo gobierno no declaró formalmente su enemistad con el Eje, el 6 de abril de 1941 Adolf Hitler puso en marcha la Operación Castigo, ordenando la invasión de Yugoslavia. Ese mismo día, la Luftwaffe bombardeó Belgrado, y el 17 de abril se firmó la rendición incondicional del país. Después de la invasión, el Reino de Yugoslavia fue disuelto: en Serbia se instauró un gobierno militar colaboracionista, gestionado por el general Milan Nedic; otras zonas fueron repartidas entre los países del Eje, y con Croacia y Bosnia se creó el Estado Independiente de Croacia, bajo el gobierno de Ante Pavelic, jefe del partido fascista croata Ustacha.

La resistencia a la ocupación se organizó en dos frentes: por un lado el movimiento partisano, de inspiración comunista y liderado por Josip Broz Tito, y por otro los Chetniks, de orientación monárquica y proserbia, cuyo comandante fue Draža Mihajlovic. Mientras estas fuerzas se enfrentaban a los invasores, en Croacia comenzó el exterminio sistemático de serbios, judíos y gitanos, llevado a cabo por el régimen ustashi, que instaló varios campos de concentración, siendo el más destacado el de Jasenovac.44 Según cálculos, entre 500.000 y 700.000 serbios fueron asesinados por el régimen colaboracionista de Ante Pavelic.

A principios de 1944, los partisanos se convirtieron en la fuerza principal de resistencia en Bosnia, Montenegro, Eslovenia y Herzegovina. En Serbia, sin embargo, especialmente en las zonas rurales, la población simpatizó más con los chetniks. En septiembre de 1944, el avance del Ejército Rojo casi alcanzaba Yugoslavia, por lo que Tito viajó a Moscú y coordinó con Stalin la acción conjunta contra las fuerzas del Eje. El 20 de octubre de 1944, las tropas partisanas y el Ejército Rojo tomaron Belgrado en una operación conjunta, y para el final del año, la mitad oriental de Yugoslavia había sido liberada completamente. En abril de 1945, Sarajevo fue liberada también, y Croacia y Eslovenia el mes siguiente. Antes de acometer la pacificación del país, los partisanos tuvieron que enfrentarse también a los chetniks, lo que desencadenó un verdadero conflicto civil entre ambas fuerzas.


Serbia en la Yugoslavia Socialista

Después de la guerra, Tito y el Partido Comunista de Yugoslavia iniciaron el proceso de gobierno de la República Democrática Federal de Yugoslavia; se aprobó una nueva ley electoral y se convocaron elecciones. Éstas se celebraron en noviembre de 1945, con una lista única, denominada Frente Popular y dominada por los comunistas, que obtuvo más del 90% de los votos.

La asamblea constitucional proclamó la abolición de la monarquía, y se estableció un gobierno monopartidista plurinacional. El 31 de enero de 1946 fue establecida la República Federal Socialista de Yugoslavia, compuesta por 6 repúblicas socialistas: Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Montenegro y Serbia.

El estado comenzó con un notable predominio de la República Socialista de Serbia sobre la política federal, centralizado al principio en su capital, Belgrado. La rápida socialización económica y los Planes Quinquenales trajeron consigo un importante desarrollo industrial. La llegada masiva de emigrantes, que aseguraban la mano de obra, de la empobrecida Albania (especialmente a la cercana Kosovo) y su extraordinaria explosión demográfica provocó que el número de albaneses en Kosovo se doblara desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, alcanzando la cifra de 916.168 en el censo yugoslavo de 1971,54 lo que le convirtió en la región con mayor crecimiento demográfico de Yugoslavia y de Europa.

La proliferación en las distintas repúblicas de grupos nacionalistas que cobraron fuerza y amenazaban la estabilidad política de la federación, forzó una descentralización del poder. Así, en 1974, se acordó la creación de las provincias autónomas de Kosovo y Metohija y Vojvodina dentro de Serbia, para satisfacer las reclamaciones de los distintos grupos étnicos que las componían.

Tito, que había mantenido Yugoslavia bajo una férrea política multiétnica desde 1945, murió en 1980, lo que trajo consigo un auge de los movimientos nacionalistas, agravado por la acuciante crisis económica yugoslava. En la década de 1980 los albaneses de Kosovo intensificaron sus exigencias de que la provincia obtuviera el estatus de república, como primer paso hacia una posible autodeterminación. Las tensiones étnicas entre serbios y albaneses en Kosovo degeneraron en violencia y tendrían una gran influencia en el colapso de la antigua Yugoslavia.


Disolución de Yugoslavia. Guerras Yugoslavas

En 1989 llegó al poder en Serbia Slobodan Miloševic, de la Liga de los Comunistas de Serbia, que había desbancado a todos sus opositores a través de una política de intrigas e intimidación.

Una de sus primeras medidas fue la abolición de la autonomía de las provincias serbias de Kosovo y Voivodina.

El 28 de junio de 1989, en plena efervescencia nacionalista, Miloševic se presentó en Kosovo Polje, el escenario de la Batalla de Kosovo en el 600 aniversario de la derrota contra los turcos, donde, ante una multitud de entre 500.000 y 1.000.000 de serbios, pronunció el célebre discurso de Gazimestan, una exaltación de los ideales serbios que trajo graves consecuencias.

Las guerras que provocaron la disolución de Yugoslavia tuvieron su origen el 27 de junio de 1991, en que comenzó la Guerra de Independencia de Eslovenia, en la que se vio sorprendido el Ejército Popular Yugoslavo. La independencia eslovena no afectó a otras nacionalidades, pues era étnicamente homogénea, pero encendió la mecha secesionista en las demás repúblicas.

Este corto conflicto no se repitió en las sangrientas Guerras Croata de Independencia y Guerra de Bosnia, que se prolongarían hasta 1995 dejando cientos de miles de muertos y millones de refugiados, y donde las amplias comunidades serbias ocasionaron y también sufrieron graves sucesos de limpieza étnica y genocidio.

En 1992, los gobiernos de Serbia y Montenegro acordaron la creación de una nueva federación con el nombre de República Federal de Yugoslavia, que abandonó su antigua denominación oficial y el sistema comunista, adoptando la democracia.

No obstante, algunas de las otras exrepúblicas yugoslavas acusaron a Serbia de su participación en las guerras yugoslavas (en 2007 Serbia fue absuelta de una acusación de Bosnia, al interpretar el Tribunal Internacional de Justicia que "no se podía considerar responsable ni cómplice al Estado serbio").  El 23 de julio de 1997, Miloševic fue proclamado Presidente de la República Federal de Yugoslavia.

La escalada de violencia étnica en la provincia de Kosovo se hizo incontenible, y alcanzó sus máximos en 1998, cuando los enfrentamientos entre el ejército federal y la guerrilla albanesa Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK) alcanzaron tintes de guerra abierta. Los asesinatos y deportaciones masivas de civiles en ambos bandos pusieron Kosovo en el punto de mira de la opinión pública occidental. Entonces, la OTAN intervino para detener la Guerra de Kosovo y llevó a cabo un bloqueo comercial contra la República Federal yugoslava, forzando las conversaciones de paz de Rambouillet (enero de 1999), que fracasaron ante la negativa de Serbia a aceptar las condiciones propuestas. La OTAN dio un ultimátum a las autoridades federales, y llevó a cabo el Bombardeo de Yugoslavia, que se desarrolló entre el 24 de marzo y el 11 de junio de 1999. Esta campaña de ataques aéreos arrasó las infraestructuras serbias y hundió su economía, además de dejar un saldo de 3.000 civiles muertos y 10.000 heridos. El 12 de junio llegó a Kosovo el contingente internacional de tropas KFOR encargado de pacificar la zona, que quedó bajo la administración de la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo (MINUK).

Desde septiembre de 2000, tras las elecciones federales y con el país en bancarrota, los partidos de oposición comenzaron a acusar de fraude a Miloševic. Las protestas callejeras y manifestaciones en toda Serbia le forzaron a entregar el poder a la Oposición Democrática de Serbia, una amplia coalición de partidos reformistas, lo que sacó a Serbia de su aislamiento internacional. El 28 de junio de 2001, Miloševic fue entregado por las autoridades serbias al Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, que le acusaba de patrocinar crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad durante las guerras en Croacia, Bosnia y Kosovo. Su juicio se prolongó hasta su muerte en La Haya en 2006.

El 4 de febrero de 2003, entró en vigor una nueva Constitución, y se eliminó el nombre de Yugoslavia, pasando el país a denominarse Serbia y Montenegro (oficialmente Unión Estatal de Serbia y Montenegro). El Primer Ministro serbio Zoran Ðindic, responsable de la entrega de Slobodan Miloševic, y que había iniciado una política aperturista y de acercamiento a Occidente, fue asesinado en Belgrado el 12 de marzo de 2003, en un atentado instigado por la mafia serbia, que tenía importantes vínculos con Miloševic.

Los sucesivos gobiernos de Boris Tadic, Presidente de Serbia desde 2004, supusieron un acercamiento de Serbia a la comunidad internacional y a la Unión Europea, así como una normalización de sus relaciones internacionales y con otras ex repúblicas yugoslavas.

El 21 de mayo de 2006, se realizó en Montenegro un referéndum para determinar si se procedía a finalizar su unión con Serbia. Los resultados mostraron a un 55,4% de los votantes en favor de la independencia, por lo que el Parlamento de Montenegro proclamó la independencia del estado, el 3 de junio de 2006.69 Ese día, Serbia se declaró como estado soberano, como sucesor del anterior.

La situación de Kosovo se complicó cuando, el 17 de febrero de 2008, sus dirigentes proclamaron unilateralmente su independencia. El gobierno serbio en pleno, con su Presidente Boris Tadic y su Primer Ministro Vojislav Kostunica a la cabeza, anunció que se trataba de una violación del Derecho internacional y que nunca reconocería su independencia. Un grupo de países reconocieron al nuevo estado, pero otros no lo hicieron, por lo que su estatus quedó en el aire hasta nueva resolución.

La normalización de las relaciones internacionales del país y sus aspiraciones de acceso a la Unión Europea se vieron fortalecidas por la captura y entrega a la justicia internacional, por parte del gobierno de Tadic, de los dos hombres más buscados por su papel en las guerras yugoslavas: Radovan Karadžic y Ratko Mladic, entregados en 2008 y 2011 respectivamente, y que se ocultaban en territorio serbio.

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