LAS AVENTURAS DEL CAPITAN ALATRISTE


Los libros que componen la colección son los siguientes:

- El capitán Alatriste (1996).
- Limpieza de sangre (1997).
- El sol de Breda (1998).
- El oro del rey (2000).
- El caballero del jubón amarillo (2003).
- Corsarios de Levante (2006).
Se prevé la publicación de tres libros más:
  • El puente de los asesinos
  • La venganza de Alquézar
  • Misión en París
Desde que en 1995 se inició la saga de Alatriste, el mercado literario acogió con respeto al personaje principal: un veterano de Flandes, un sicario que alquila sus artes de espadachín para malvivir. Sobre el personaje y sobre su circunstancia hablamos con su creador, Arturo Pérez-Reverte.
Lo que no tanta gente sabe es que la primera novela de la saga surgió como un asunto personal, y por motivos extraliterarios.
Ofuscado por el desmantelamiento de la cultura en el entorno escolar, el escritor quiso evitar que su hija Carlota padeciera los efectos de tan nefasto plan educativo. Habló de ello en octubre de 2000, al reunirse con los periodistas que estábamos convocados a la presentación de El oro del rey.
“Soy un padre −nos dijo− que se dio cuenta de que estamos creando una generación de analfabetos. En España, estamos perdiendo la memoria o manipulándola de una manera infame. Vivimos en un momento en el cual se escamotean los eslabones de nuestra Historia, se ocultan los momentos de ese largo proceso, y se está eliminando todo aquello que nos da unidad y que es vertebrador. En definitiva, nos encontramos sin Historia y sin memoria. El caso es que, al ver por dónde iban los planes de estudios, me di cuenta de que eso no estaba nada bien. De hecho, cuando veía los manuales de Historia de mi hija, se me caía el alma al suelo, porque allí no había nada… Veinte páginas para hablar de la transición y una página para hablar del Siglo de Oro… Así nació Alatriste, como un intento para que ella conociese ese mundo, para que leyese y comprobara que Lope o Quevedo pueden ser divertidos. Para que a sus doce, trece años, descubriera el modo en que los cuadros del Museo del Prado reflejan las cosas que aquí pasaban. Para que se diera cuenta de que en España hay una Historia riquísima, a la que han contaminado de estupidez, de fanatismo y de ignorancia ministros de cultura analfabetos y psicólogos que nada tienen que ver con la educación y que han formado las mentes de nuestros hijos".

"Con esa certeza, pensé que, por lo menos, no quería que mi hija fuese así. De ahí que la embarcara en el proyecto de la novela. Con ese afán, la hice ir al museo, la hice ir a archivos, a librerías… trabajó conmigo y fue muy divertido trabajar con ella. Luego ella siguió con sus estudios, pero al menos conoció y se acercó a ese mundo histórico. Y es más, ahora le fascina y le encanta”.

¿Y el nombre del personaje?
Fíjense: lo tomó prestado de Sealtiel Alatriste, escritor, editor y diplomático mexicano. “A él le debo el apellido –dijo–, y es algo que tengo que agradecerle”.

hay otro asunto que aquel día suscitó curiosidad: el final del veterano espadachín.
“Todos morimos −comentaba el escritor−, y Alatriste también muere. En El oro del rey se cuenta, precisamente, dónde muere Alatriste. Recordemos que Íñigo Balboa cuenta la historia desde la vejez, y hay un pasaje en que se refiere a la muerte de Alatriste. Pasarán unos veinte años desde el momento en que esta historia transcurre hasta que llegue ese desenlace”.

Gracias a Agustín Díaz Yanes, director de la versión cinematográfica de Alatriste, esa necrológica incluye alguna línea más. “Tano –nos dijo Arturo años después– me pidió permiso para que su guión llegase hasta el año 1643, que es cuando Alatriste muere en Rocroi, luchando con los tercios viejos contra los franceses. Y no tuve más cojones que decirle que sí. Claro que él iba obteniendo material de las novelas, pero además quedábamos para hablar, y yo le contaba más cosas. De esta forma, fue creciendo el Alatriste de la película”.
Cuando los tercios españoles son derrotados en Rocroi, Íñigo de Balboa es alférez. Tras un tiempo de prisión en Francia, retorna a España. Sus recuerdos son los que componen esta saga literaria en la que Pérez­Reverte se empeña en explicar las glorias y miserias de esta tierra de caínes.
“El plan de las novelas de Alatriste −nos dijo− es el de utilizar sus aventuras como pretexto para pasear, en sus distintos aspectos, por la historia del XVII. El primer libro de la serie, El capitán Alatriste, trataba sobre la política; en el segundo, Limpieza de sangre, hablé sobre la Iglesia y la Inquisición; el tercero, El sol de Breda, tiene como tema Flandes, las guerras de España en el exterior; y el cuarto, El oro del rey, se refiere a las riquezas que llegaban de América, al oro de las Indias. Por eso la acción transcurre en Sevilla, en Cádiz. Me iba muy bien que Alatriste viviera esta aventura en Sevilla, que en aquella época era una potencia económica y social, llena asimismo de contrabandistas y de pícaros. Esta vez, la misión de Alatriste consiste en recuperar un cargamento de oro que llega de contrabando. Recluta en los bajos fondos a un grupo de espadachines −la chusma, la escoria sevillana−y con ellos se dispone a asaltar el galeón donde viaja la mercancía”.
Algunos de estos personajes, eso sí, tienen su referente en el mundo real. Por ejemplo, el novelista Juan Eslava Galán figura como uno de los bravos que acompañan a Alatriste en su aventura.

No es el único.

“Pepe Saramago −nos aclaró el escritor− me había comentado en una ocasión que deseaba salir como personaje en una de mis novelas. Decidí que uno de los espadachines que Alatriste recluta en la cárcel sevillana fuera un portugués llamado Saramago. Es un valentón que recita a Camoens mientras se bate, y que alquila su espada para pagar la publicación de un poema épico en el cual la península Ibérica se separa de Europa y flota en el océano en una balsa de piedra tripulada por ciegos... Es lo que tiene la ficción: que uno puede meter a sus amigos. Como es obvio, yo también estoy ahí… Íñigo tiene mis ilusiones de cuando era niño; el portugués Saramago tiene mi cansancio… Pero yo estoy en todos, no en un personaje concreto”.

Se veía venir que dos preguntas de la sesión pasarían por un par de temas espinosos: el dinero y la duración de la saga.
Al escritor no suelen halagarle este tipo de curiosidades. Al contrario. Por eso prefiere situar las cosas en su sitio. “Desde luego, yo no me doy plazos para completar la serie −respondió−. En principio, sólo tenía previsto escribir seis títulos… Mientras preparo cada entrega, me paseo por el XVII y releo a los viejos clásicos. Soy consciente de que se han vendido muchos libros de Alatriste en España y fuera también. Pero me niego a hablar de cifras. En este mundo de la literatura, todo el mundo miente… Ahora bien, venda yo quinientos o quinientos mil ejemplares, da lo mismo. Vendo mucho, afortunadamente para mí, pero cuánto vendo ya es cosa mía”.

“Al igual que sucede en las novelas –aclaró–, la idea de la película consiste en acercarnos a esa España oscura, de reyes estúpidos, curas fanáticos, ministros corruptos y aristócratas arrogantes y distanciados del pueblo. Se trata de hacer un recorrido por esa España feroz y despiadada, que es la España oficial frente a la real… destrozada, en manos de hijos de la gran puta. La España eterna, la de la pobre gente que recoge la bandera de los tercios ante la última carga francesa. Esa España de hombres que mueren como perros mientras los ricos y los poderosos disfrutan en sus palacios. O como ahora, en sus casas de Marbella… Al cabo, se trata hoy de la misma historia. Siguen mandando los de siempre. Por eso Alatriste permite ver lo que fuimos para explicarnos lo que somos. Y me encanta que la gente vea esa España a través de la película. No como una España de capa y espada, romántica y de callejón –que está muy bien–, sino como la España oscura, dura, terrible, de tantos buenos vasallos rodeados de malos señores”.

bajo las efigies de auténticas figuras históricas, no sorprende que muchos lectores lleguen a confundir ficción y realidad. ¿Pérez Reverte, un historiador?

“De hecho –respondió–, hay gente que cree que Alatriste existió. A veces me llegan cartas de hispanistas franceses o ingleses, preguntándome por Alatriste o por Íñigo. Ya ocurrió con las novelas, pero ahora se ha disparado con la película. Ése es un sueño para un autor. Es una delicia... Participar en una falsificación tan enorme de la Historia es el sueño de cualquier narrador”.

Quién le iba a decir que un día su personaje se convertiría en reflejo de un extraño destino colectivo. “Contar treinta años de la vida de Alatriste –nos dijo, sin perderse en retóricas– equivale a mostrar el esplendor y la decadencia de España. A lo largo de veinte años, la historia del capitán transcurre en el momento de más vigor de los españoles. Después los ves destruirse, como los propios compañeros de Alatriste se matan entre ellos”.

Novelas que integran la saga del Capitán Alatriste

El Capitán Alatriste (1996)

«No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente»... Con estas palabras empieza El capitán Alatriste, la historia de un soldado veterano de los tercios de Flandes que malvive como espadachín a sueldo en el Madrid del siglo XVII. Sus aventuras peligrosas y apasionantes nos sumergen sin aliento en las intrigas de la Corte de una España corrupta y en decadencia, las emboscadas en callejones oscuros entre el brillo de dos aceros, las tabernas donde Francisco de Quevedo compone sonetos entre pendencias y botellas de vino, o los corrales de comedias donde las representaciones de Lope de Vega terminan a cuchilladas.
Todo ello de la mano de personajes entrañables o fascinantes: el joven Íñigo Balboa, el implacable inquisidor fray Emilio Bocanegra, el peligroso asesino Gualterio Malatesta, o el diabólico secretario del rey, Luis de Alquézar. Acción, historia y aventura se dan cita como un torbellino en estas páginas inolvidables.
Ficha editorial
El capitán Alatriste
Arturo Pérez-Reverte
Páginas: 248
Fecha de publicación: 20/11/1996


Limpieza de sangre (1997)

A punto de incorporarse a su antiguo tercio en Flandes, Diego Alatriste se ve envuelto por mediación de su amigo don Francisco de Quevedo en otra peligrosa aventura. Una mujer ha aparecido estrangulada en una silla de manos frente a la iglesia de San Ginés, con una bolsa de dinero y una nota manuscrita: Para misas por su alma.
El enigma se complica con los sucesos misteriosos que ocurren tras las paredes de un convento, cuando Alatriste es contratado para rescatar de allí a una joven novicia.
En el azaroso y fascinante Madrid de Felipe IV, entre lances, tabernas, garitos, intrigas y estocadas, la aventura pondrá en juego la vida de los amigos del capitán, haciendo surgir del pasado los fantasmas de viejos enemigos: el pérfido secretario real Luis de Alquézar, el inquisidor fray Emilio Bocanegra y el siniestro espadachín italiano Gualterio Malatesta.
Ficha editorial
Limpieza de sangre
Arturo Pérez-Reverte
Páginas: 264
Fecha de publicación: 16/10/1997


El sol de Breda (1998)

«Al lento batir de los tambores, las primeras filas de españoles movíanse hacia adelante, y Diego Alatriste avanzaba con ellas, codo a codo con sus camaradas, ordenados y soberbios como si desfilaran ante el propio rey. Los mismos hombres amotinados días antes por sus pagas iban ahora dientes prietos, mostachos enhiestos y cerradas barbas, andrajos cubiertos por cuero engrasado y armas relucientes, fijos los ojos en el enemigo, impávidos y terribles, dejando tras de sí la humareda de sus cuerdas de arcabuz encendidas»...
Flandes, 1625. Alistado como mochilero del capitán Alatriste en los tercios viejos que asedian Breda, Íñigo Balboa es testigo excepcional de la rendición de la ciudad, cuyos pormenores narrará diez años más tarde para un cuadro famoso de su amigo Diego Velázquez.
Siguiendo a su amo por el paisaje pintado al fondo de ese cuadro, al otro lado del bosque de lanzas, veremos a Íñigo empuñar por primera vez la espada y el arcabuz, peleando por su vida y la de sus amigos. Estocadas, asaltos, batallas, desafíos, encamisadas, saqueos y motines de la infantería española, jalonarán su camino a través de un mundo devastado por el invierno y por la guerra.
Tercera entrega de Las aventuras del capitán Alatriste, El sol de Breda escenifica las batallas y el asedio de la ciudad de Breda en 1625 por los Tercios españoles en Flandes.
El joven vasco Íñigo de Balboa es el narrador, como siempre, pero ahora adquiere en este relato un papel más protagonista: es mochilero del tercio viejo de Cartagena, donde sirve de ayudante a su amo el capitán Alatriste, y empuña por primera vez las armas en el combate. Íñigo será, en esta aventura, testigo del sometimiento de la ciudad por las tropas españolas, y describirá años más tarde al pintor Diego Velázquez, para que los inmortalice en un famoso cuadro, los rostros de los participantes en la batalla: el general Ambrosio Spínola, un respetado guerrero con dotes de político, que abortará el conato de un motín de las tropas, hartas de pelear sin que vean recompensados sus esfuerzos con una paga que nunca llega, y que el general les adelantará de sus acaudaladas arcas o el maestre de campo Pedro de la Daga, despreciativo con sus tropas hasta la crueldad, o el dubitativo capitán Carmelo Bragado y el valiente soldado Sebastián Copons, veteranos todos de las pasadas guerras en Nápoles y camaradas del capitán Alatriste.
Ficha editorial
El sol de Breda (2000)
Arturo Pérez-Reverte
Páginas: 248


El oro del rey (2000)

El oro del rey, cuarta entrega de Las aventuras del Capitán Alatriste, constituye el acontecimiento literario más esperado de la temporada. Por primera vez en España un lanzamiento editorial se va a convertir en algo más que en la publicación de un libro. Sevilla, 1626.
A su regreso de Flandes, donde han participado en el asedio y rendición de Breda, el capitán Alatriste y el joven mochilero Íñigo Balboa reciben el encargo de reclutar a un pintoresco grupo de bravos espadachines para una peligrosa misión, relacionada con el contrabando del oro que los galeones españoles traen de las Indias.
Los bajos fondos de la turbulenta ciudad andaluza, el corral de los Naranjos, la cárcel real, las tabernas de Triana, los arenales del Guadalquivir, son los escenarios de esta nueva aventura, donde los protagonistas reencontrarán traiciones, lances y estocadas, en compañía de viejos amigos y de viejos enemigos.
Ficha editorial
El oro del rey
Arturo Pérez-Reverte
Páginas: 264
Fecha de publicación: 01/11/2000


El caballero del jubón amarillo (2003)

«Don Francisco de Quevedo me dirigió una mirada que interpreté como era debido, pues fui detrás del capitán Alatriste. Avísame si hay problemas, habían dicho sus ojos tras los lentes quevedescos.
Dos aceros hacen más papel que uno. Y así, consciente de mi responsabilidad, acomodé la daga de misericordia que llevaba atravesada al cinto y fui en pos de mi amo, discreto como un ratón, confiando en que esta vez pudiéramos terminar la comedia sin estocadas y en paz, pues habría sido bellaca afrenta estropearle el estreno a Tirso de Molina.
Yo estaba lejos de imaginar hasta qué punto la bellísima actriz María de Castro iba a complicar mi vida y la del capitán, poniéndonos a ambos en gravísimo peligro; por no hablar de la corona del rey Felipe IV, que esos días anduvo literalmente al filo de una espada. Todo lo cual me propongo contar en esta nueva aventura, probando así que no hay locura a la que el hombre no llegue, abismo al que no se asome, y lance que el diablo no aproveche cuando hay mujer hermosa de por medio.»
Ficha editorial
El caballero del jubón amarillo
Arturo Pérez-Reverte
Páginas: 360
Fecha de publicación: 12/11/2003


Corsarios de Levante (2006)

«Durante casi dos años serví con el capitán Alatriste en las galeras de Nápoles. Por eso hablaré ahora de escaramuzas, corsarios, abordajes, matanzas y saqueos. Así conocerán vuestras mercedes el modo en que el nombre de mi patria era respetado, temido y odiado también en los mares de Levante.
Contaré que el diablo no tiene color, ni nación, ni bandera; y cómo, para crear el infierno en el mar o en la tierra, no eran menester más que un español y el filo de una espada. En eso, como en casi todo, mejor nos habría ido haciendo lo que otros, más atentos a la prosperidad que a la reputación, abriéndonos al mundo que habíamos descubierto y ensanchado, en vez de enrocarnos en las sotanas de los confesores reales, los privilegios de sangre, la poca afición al trabajo, la cruz y la espada, mientras se nos pudrían la inteligencia, la patria y el alma. Pero nadie nos permitió elegir.
Al menos, para pasmo de la Historia, supimos cobrárselo caro al mundo, acuchillándolo hasta que no quedamos uno en pie. Dirán vuestras mercedes que ése es magro consuelo, y tienen razón. Pero nos limitábamos a hacer nuestro oficio sin entender de gobiernos, filosofías ni teologías. Pardiez. Éramos soldados.»
Ficha editorial
Corsarios de Levante
Arturo Pérez-Reverte
Páginas: 368
Fecha de publicación: 04/12/2006


El capitán Alatriste. Edición especial anotada por Alberto Montaner

«Al capitán Alatriste –escribe Alberto Montaner– le cabe el honor de ser una de esas criaturas de ficción que han ingresado en el selecto club de los mitos literarios, aquellos personajes que gozan en el imaginario colectivo de una personalidad propia y de una vigencia intemporal. Todo un mérito, si tenemos en cuenta que a este club de élite pertenece sólo otra media docena de miembros españoles, nada menos que de la influencia histórica y el prestigio cultural del Cid, Celestina, don Juan o don Quijote.»

Ficha editorial
Páginas: 400
Fecha de publicación: 06/5/2009

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