Mi lengua

Hemos oído hablar de los supuestos problemas lingüísticos de Galicia, paisos catalans y Euzkadi, de la "persecución" del castellano en esas comunidades y de la supremacía de las fortalecidas lenguas vernáculas sobre la debilitada "lengua de Cervantes".En mi caso, conozco sólo por referencias y "de visita" la realidad lingüística de Galicia y Euzkadi, y en ningún momento he llegado a percibir ese "problema lingüístico" con la entidad que se nos pretende presentar desde el entorno mediático y político de la derecha españolista.

Pero la que si conozco, es la realidad sociolingüística de las comunidades catalano-parlantes y si algo tengo absolutamente por cierto y verdad, es que en estas comunidades no existe ningún conflicto lingüístico y el que se quiere presentar como tal, no es más que parte de una estrategia política que pretende focalizar la diferencia de criterio en el tratamiento del idioma catalán, como si ello fuese el centro de la vida social y política de Catalunya, Illes Balears ó país valencià, cuando no es más que algo coyuntural que sólo puede preocupar a pequeños colectivos, pero que a la mayoría de la población, no le preocupa en absoluto.

La aplastante mayoría de la población es bilingüe, se expresa indistintamente, dependiendo del entorno, en uno u otro idioma, sin ningún problema o cortapisa. Mientras que en el área urbana, se utiliza el castellano como lengua vehicular de los negocios, o de los sectores más "urbanos", el idioma coloquial o familiar es mayoritariamente el catalán. En las áreas rurales, el catalán ocupa casi la totalidad del espectro de comunicación. Y en fin, en los medios, tanto escritos como audiovisuales, el uso del castellano está abrumadoramente presente.

En la administración pública, dependiendo de si es estatal, autonómica, o local aunque se fomenta el uso del catalán, a nadie se le obliga a utilizarlo, y se atiende sin problemas a quien utiliza el castellano.

En la educación, digan lo que digan las directrices, el uso de uno u otro idioma depende exclusivamente de una condición: la voluntad del profesorado, ya que cada uno utiliza en su clases el idioma que le parece.

Siglos de sometimiento del catalán, de persecución del idioma y humillación de quienes lo utilizaban, no han acabado con él, pero ahora es necesario reforzarlo, promoverlo y darle una categoría que se le había negado. Por eso es necesaria una discriminación positiva del catalán respecto del castellano, pero eso no significa que a este se le esté anulando o destruyendo, sino que se trata de llegar a un punto de igualdad entre los dos idiomas, y aún falta mucho.

Lo demás, son ganas de manipular y de instrumentalizar, y eso está muy feo.

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