miércoles, 11 de marzo de 2009

Carta de unos padres de Castellón

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A continuación adjunto una carta escrita por INMA y LUIS MIGUEL, una pareja que perdió a su hija de 6 años en un campamento de Borriol (Castellón) victima de un trágico accidente. Creo que sobra cualquier comentario al respecto.
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“El 2 de julio de 2007 enviamos a nuestra hija Mariqueta de seis años al campamento del Club de Campo del Mediterráneo, Borriol, Castellón. La vimos de nuevo el día 5. Yacía en coma en la UCI, desfigurada, irreconocible. No había esperanza: un macetero de 70 kilos sin anclar, le había aplastado la cabeza. Falleció dos días después.

Con indignación hemos sabido que el campamento no tenía licencia específica, ni plan de seguridad, ni adecuación de instalaciones, ni personal con contrato en vigor, ni titulación específica. Estaba plagado de maceteros de 70 kilos a 1,30 metros de altura sin anclar. Ninguna de las monitoras vio el hecho. Fue su primo de cinco años, que también participaba en el campamento, quien dio el aviso. A pesar de esto, el Juzgado de Instrucción número 5 de Castellón archivó el caso. Esta decisión la adopta tras una instrucción en la que ni siquiera tomó declaración a los organizadores del campamento.

Todo pese a que la fiscalía considera que "los hechos serían constitutivos de delito o al menos de falta" y "que interesa la revocación del auto de archivo". El Ayuntamiento de Borriol no realizó ninguna inspección ni siquiera después de la muerte de Mariqueta: sus compañeros siguieron expuestos a los mismos peligros. Tampoco se ha implicado el Síndico de Agravios de la Comunidad Valenciana. Una posible explicación es que el presidente del Club de Campo del Mediterráneo es Carlos Fabra. En memoria de Mariqueta, no aceptamos el dictamen de un sistema parcial y arbitrario y estamos dispuestos a dar la batalla.

INMA CIRERA Y LUIS MIGUEL ORTEGA”
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Inma, Luís os mando un fuerte abrazo desde aquí y por favor no os desaniméis. Seguid luchando para conseguir que se haga justicia. Estamos con vosotros.
Jose Pedro Monferrer Monfort

¿Terrorista? ¿Yo? ¿Por qué?


El sábado 7 de marzo de 2009 Informe Semanal emitió un reportaje titulado “11-M, cinco años después”, un ejemplo perfecto de la capacidad de los medios de generar terror. Informe Semanal abandonó los mínimos principios de la ética periodística para actuar al servicio del Estado, legitimando acciones pasadas y futuras en la llamada “guerra contra el terrorismo”. El objetivo es el de mantener a la población en estado de pánico, para justificar la instauración de una lógica seguritaria frente al Estado de derecho. Estamos bajo amenaza: todos los musulmanes son sospechosos hasta que se demuestre lo contrario. Los recortes de derechos religiosos y suspensión de las garantías procesales parecen legitimados ante la opinión pública.
El documental se apoya en la islamofobia existente y la alimenta. Y lo hace dando por hechas meras sospechas o versiones oficiales jamás probadas, o simplemente mintiendo de forma abierta. Dos ejemplos bastarán:
1. Se afirma que existió un “intentó de cometer un atentado suicida en el 2008 en el metro de Barcelona”. Pero esta acusación ha sido desmentida. La detención de los pakistaníes del Raval se basa en la declaración de un confidente, sin que hasta el momento exista la menor prueba que fundamente jurídicamente dicha acusación. Lo que se espera es que los detenidos serán liberados sin cargos, e incluso el propio Ministro del Interior ha reconocido que se cometieron errores en las detenciones. El propio grupo del CNI que realizó la detención ha sido dispersado. Y sin embargo, el reportaje repite el infundio como si se tratase de una verdad probada.
2. Se afirma que existió un intento de atentado contra la Audiencia Nacional, que fue desmontado por la actuación policial. Pero los acusados de querer volar la Audiencia Nacional fueron absueltos el año pasado, sin que el fiscal haya recurrido la absolución.
Así, mediante la repetición de noticias falsas se construye una realidad artificial: existe un peligro, los terroristas están entre nosotros. Las imágenes del Raval barcelonés y del barrio del Príncipe en Ceuta se suceden: imágenes de ciudadanos musulmanes que pasean por las calles ilustran el discurso, señalando a todo un colectivo. “La inmigración ilegal es un caldo de cultivo para el integrismo”, dice una voz en off. Una vez más, los sectores más desfavorecidos son las víctimas de las políticas represivas del Estado. Las criminalización de la inmigración y las repatriaciones masivas anunciadas por la Directiva del Retorno quedan reforzadas.
Uno a uno fueron desfilando ante las cámaras toda una serie de personajes invitados tan solo para validar la tesis oficial, la mayoría de ellos personas vinculadas a las propias políticas que se retrata, como el juez Garzón y la fiscal de la Audiencia Nacional, además de varios miembros de unidades anti-terroristas.
Al mismo tiempo, el reportaje evita de forma expresa cualquier opinión divergente o cualquier voz que reclame que las políticas policiales se ajusten a la legalidad.
La verdad desnuda: no existe ni una sola condena en firme por terrorismo yihadista en España (juicio 11-M aparte). En los centenares de detenciones realizadas no se han requisado ni una sola arma o un simple detonador, ni el más mínimo indicio que vincule a los más de 300 detenidos con el terrorismo.

En estas circunstancias, se sospecha que todas las operaciones contra el llamado “terrorismo yihadista” realizadas en España durante los últimos años sean meros montajes, ideados por el Estado español con los siguientes objetivos, todos ellos enlazados:

1. Generar terror: estamos bajo amenaza, están entre nosotros.

2. Desmontar las acusaciones de tibieza en la lucha contra el “islam radical”, provenientes de la derecha católica más reaccionaria.

3. Justificar el incumplimiento de los derechos religiosos de los musulmanes.

4. Justificar el cambio de perspectiva: de la visión centrada en los derechos ciudadanos pasamos a centrarnos en la seguridad (el movimiento altermundista está en el punto de mira, como demuestran recientes detenciones en Francia).

5. Generar identidad basada en la demonización de los musulmanes (especialmente de los inmigrantes) como el “otro peligroso” frente al cual “nuestra identidad” debe establecerse.

6. Demonizar cualquier reivindicación del pasado andalusí (en este punto, la conexión con el nacional catolicismo latente en las cloacas del Estado se hace manifiesto).

En definitiva, el discurso sobre la “amenaza yihadista” forma parte de una política más amplia. Una política en la cual debemos situar el programa de Informe Semanal. La táctica de manipulación de masas más rudimentaria es puesta al servicio de la soberanía del Estado, en contra de los ciudadanos.

¿Qué les pasa a los jóvenes?


Es una pregunta recurrente. Cada cierto tiempo, inexorablemente, alguien sale a la palestra a rasgarse las vestiduras en tono indignado: estos jóvenes de hoy, hay que ver, que no hacen más que drogarse y ver la tele. Que no tienen principios ni metas y no respetan nada, los jodíos. Cómo son, éstos jóvenes.

Desde luego que hay que ser muy cínico o muy gilipollas. A ver, señor de cuarenta que se sienta a ver los toros desde la barrera, entérese: estos jóvenes son hijos suyos. De su mujer y usted, de su hermana y su cuñado, de esa pareja tan simpática que vive en el tercero y que tiene un caniche y un Ford Focus.

El porqué alguien es como es no es fácil de determinar. El desvergonzado joven de hoy, ¿nace o se hace? En este caso la respuesta es sencilla, pues nos estamos refiriendo a un conjunto bastante numeroso. Descartando por altamente improbable que se haya producido una mutación genética espontánea, global y simultánea en unos cuantos millones de individuos, no nos queda más remedio que aceptar que los jóvenes de hoy son producto del entorno. Y el entorno, querido amigo, es obra de usted. Esta nueva generación evidencia violentamente el fracaso de la suya.

Y es que tuvo usted la oportunidad de cambiar drásticamente el entorno cuando acabó la dictadura, y la desaprovechó. Siendo objetivos hay que decir que, en fin, pudo haber sido mucho peor. Aceptamos pulpo. Pero ahora se me ha aburguesado usted, amigo. Se ha vendido. Cuando se les quitó el poder para devolvérselo a la gente, a los poderosos ya sólo les quedó dinero. El poder pasó a ser público, y durante un tiempo no se vivió mal. Fueron buenos años: sindicatos fuertes, empleos estables, viviendas asequibles, educación de calidad. Dignidad, palabras claras, ideas claras, poco eufemismo, nada de absurda corrección política. Los ex poderosos querían comprar el poder al pueblo y una y otra vez se les decía que no, que no estaba en venta. Fue esa firmeza de principios la que evitó por un tiempo que el dinero otorgase poder. Los que tuvimos la suerte de ir a nacer en aquella estrecha y saludable franja temporal somos ahora la viva imagen del desencanto. Vivimos algunos años en un mundo que ahora nos acusan de haber soñado. Es duro, pero al menos tenemos una referencia real que nos permite ser críticos y conservar la cordura. Los nacidos un poco más tarde ya no cuentan con ese privilegio.

Todo el mundo tiene un precio, dicen. No sé si todos, pero desde luego, muchos. Cuando ya no se puede sostener por las armas esa jerarquía social de dos niveles en la que los cuatro de arriba mandan y los millones de abajo son esclavos, la única forma de seguir estando arriba es construir una jerarquía piramidal. En esta estructura a cada esclavo se le conceden otros dos esclavos. Y ésta no hace falta sostenerla con armas: se edifica lentamente sobre los sólidos cimientos de la estupidez y el egoísmo humanos. Todos son esclavos pero se creen señores. Que le pregunten a ese fascistoide jefecillo de sección que trabaja catorce horas, o a ese pequeño explotador con bigote y maletín que vende tornillos baratos a una gran constructora y que ya ha tenido dos infartos. Son estafados por los de arriba y procuran recuperar pérdidas estafando a los de abajo. Todos pierden.

Ese sindicalista que vendió a la empresa los derechos de aquellos a los que decía representar, ese profesor que incrementó el número de matriculados de su asignatura a base de suspensos para conseguir una ampliación del presupuesto departamental, ese alcalde que concedió el permiso de obra a cambio de una suculenta comisión, ese político que cambió la ley para sentarse a la derecha del gran hermano, estos individuos y esos muchos otros que vieron lo que estaba sucediendo y cobardemente enterraron la cabeza en la arena, todos ellos han ayudado a construir la pirámide.

Han traicionado a la sociedad, y todo a cambio de unas migajas. Un monovolumen, un jacuzzi, un sofá con masaje o una televisión de plasma. Pero, por supuesto, se declaran inocentes. Algunos hasta se creen inocentes. “Cualquier tiempo pasado fue peor”, “este sistema es el menos malo”. “Es el más acorde con la condición humana”, dicen, creyendo, como el mal ladrón, que todos son de su condición. El conjunto de excusas a la traición es una enorme farsa indigerible. España va bien, pero cada vez se vive peor. Ellos, sentados en su sillón con masaje, ignoran la viga en el ojo y se sorprenden y se preguntan qué les pasa a los jóvenes.

Pues les pasa que sus almas están presas en una trampa y eso les duele, y nadie parece comprenderles. Que sus instintos gritan a una razón que ha sido estupidizada. Que están cabreados y no pueden articularlo porque ciertas palabras están prohibidas. A los jóvenes de hoy no les importa nada porque nadie les enseña nada que de verdad valga la pena. Los jóvenes de hoy no tienen metas porque ya no quedan metas. Viven en una triste farsa y no tienen sueños a los que aferrarse. A los jóvenes de hoy se les vende esta mierda de realidad con tan bonitos eufemismos que no pueden entender por qué no son felices. Los jóvenes de hoy no se drogan, se automedican una depresión tan profunda que ni siquiera son conscientes de ella.

Yo conservo la esperanza de que las cosas cambien, pero aún queda mucho por hacer y llevará muchísimo tiempo. Hay que despegarse de la tele de plasma y mirar por la ventana, hay que recobrar la cordura, recuperar las energías, las metas, la voluntad. Hay que asumir los errores, predicar con el ejemplo, recuperar las ganas de un mundo mejor. Así que, señor de cuarenta que se rasga las vestiduras, tiene usted dos opciones: o ponerse manos a la obra a tratar de arreglar el desastre, o seguir chupando de la sopa boba atrincherado en su cinismo. Si opta usted por la segunda opción, al menos háganos un favor y cállese la puta boca.

El barco se hunde


A pesar de que el asunto es grave no deja de tener su gracia. Uno ve por televisión las caras de decepción del personal (esos políticos sudando tinta mientras tratan de convencernos de que aquí no pasa nada, esos corredores de bolsa echándose las manos a la cabeza en Wall Street) y no puede menos que preguntarse: ¿pero qué narices esperabais?

No será que esto no se venía advirtiendo. Unos doscientos años hace ya que Karl Marx lo dejó clarito. Matemática pura: A más B igual a C, esto se va a tomar por saco. Pero claro, de todos es sabido que Marx era la mismísima reencarnación del maligno y “El capital” pura basura comunista.
Hasta hoy, cada vez que alguien ha alzado mínimamente la voz en contra de este capitalismo salvaje y despiadado que unos pocos han impuesto sobre el resto, se le han echado encima un montón de dobermans encorbatados ladrando aquello de “vivimos en el mejor de los mundos posibles”, “este sistema es la solución a todos los males”.
Ya se sabe que desear que el estado instaure normas que garanticen un mundo mejor es un claro síntoma de esa enfermedad mental que tenemos todos los de izquierdas, que somos unos vagos envidiosos de las fortunas que los ricos han amasado honradamente y buscamos cualquier excusa para proyectar sobre ellos nuestro resentimiento.

La cosa es que algunos pensábamos que toda esa falaz argumentación era puro cinismo. Que no se la creían ni ellos, vamos. Cuando nos contaron que su noble causa era ver algún día este mundo libre de almorranas, algunos sospechamos que no era más que una excusa para seguir dándonos por el culo. Pero otros, muchos millones, se apresuraron a ir a la farmacia y compraron ellos mismos la vaselina. Más o menos como sucede con la religión.

Hoy, como ya se predijo, el barco se hunde. Esa bondadosa mano invisible que iba a velar por el equilibrio del libre mercado ha resultado ser (qué sorpresa) la mano negra de la codicia. Una mano que no ha hecho más que robar carteras, de piel y de valores, y apilarlas detrás de tabiques de escayola fresca.
Ahora, si el capitán tuviera lo que hay que tener, se hundiría con el barco. Reconocería haber errado la ruta y asumiría la responsabilidad de habernos llevado directos al ojo del huracán; se aferraría al timón con dignidad y moriría por sus ideales. Pero no va a caer la breva. Sus ideales eran, efectivamente, puro cinismo. Ahora que la cosa se pone fea, los dobermans encorbatados se lamentan y con lágrimas en los ojos piden a ese estado al que siempre quisieron dejar al margen que les saque del atolladero. Y el estado va y tira de dinero público para tapar los agujeros del barco privado. Porque si ellos se hunden nos hundimos todos, y después de tantas horas de sofá y televisor de plasma ya no sabemos nadar.

“Un paréntesis al libre mercado”, ha llegado a sugerir alguien. Pues yo, más que un paréntesis, me inclino por un punto y final. Y si es posible que se arranquen estas páginas vergonzosas de nuestra historia en la que no se ha hecho más que joder la vida en este planeta para que unos pocos puedan pasear su estulticia en flamantes coches deportivos.
Pero no. En cinco años volveremos a hacer cola en la farmacia. Parece que nos gusta.

A por Garzón

Cuando Garzón se encargaba de sacar a la luz los asuntos de los GAL que perjudicaban a Felipe González, el PP aplaudía; pero ahora que lo que sale a la luz son los asuntos del entorno del PP, los chicos de Mariano se quejan amargamente y piden amparo. La culpable es la Justicia, la Policia, los medios de comunicación (especialmente los "zapateristas", claro), cualquiera menos los imputados y la red que hay tras ellos.

Si sale a la luz la red de corrupción urbanística, el culpable es Zapatero. Si sale a la luz el asunto del espionaje de altos cargos del PP, el culpable es Zapatero. Si es público y notorio el enfrentamiento por el poder político y económico de las "familias" del PP, el culpable es Zapatero. Pero nunca, nunca, nunca, habrá un culpable, ni un responsable, ni siquiera por despiste en el Partido Popular.

Si al nuevo presidente de la Xunta de Galicia se le "cae" el candidato número 1 por Ourense por un asunto de impuestos y cuentas en las islas Caimán, eso le puede pasar a cualquiera (a cualquiera que tenga cuentas en las islas Caimán, claro), pero si el apartamento de Pepe Blanco en la Ria de Arousa esta en una situación ilegal, la culpa es únicamente de Pepe Blanco, que para eso es culpable hasta de haber matado a Manolete.

Cuando se crispa y se busca judicializarlo todo, hay que estar a las duras y a las maduras, porque teniendo en cuenta la "tropa" que hay al mando del PP (y de los otros también, seamos justos), cualquier día nos quedamos sin dirigentes políticos, porque van todos al "truyo", así que señores del PP, achanten y aguanten el temporal, y dejen que la Justicia haga su trabajo sin rasgarse las vestiduras, y "que Dios reparta suerte".
Total, como siempre, al final todo quedara en nada, y hasta la próxima.

Dirigentes sionistas ante el Tribunal Internacional de la Haya


A la espera de que tribunales nacionales o internacionales abran procesos a los criminales genocidas del estado de Israel (siguiendo quizás los pasos de la Audiencia Nacional española) la web rebelion.org publica la traducción al castellano de la lista que publica la web israelí wanted.org, de los dirigentes y militares sionistas que deberían ser conducidos ante el Tribunal Internacional de la Haya. Es bueno, es necesario, es justo que las víctimas tengan cara y nombre; es bueno, es necesario, es justo, que sus verdugos también los tengan. Estas órdenes de detención "ficticias" dan toda la medida de lo que está en juego.

EL AMERO


En estos días de crisis hemos podido oír hablar a varios expertos económicos sobre la oportunidad de que España abandone el Euro para poder devaluar su moneda y así salir de la crisis. Por otro lado en el Reino Unido se está empezando a especular con la posibilidad de todo lo contrario, es decir, que el único camino que Gran Bretaña tiene para salir de la crisis es entrar en el Euro.

Posiblemente las voces que desde EEUU llegan con mensajes para que España u otro país europeo abandone el Euro, tengan más que ver con el deseo o la necesidad que los estadounidenses tienen de provocar la debilidad del Euro, que tanto daño le ha hecho al Dolar, para poder superar ellos y su moneda la crisis que ellos mismos han provocado.

Por otro lado, en España, la caverna neocon mediática y política, insiste en los "males" del Euro, igual que insiste en los "males" del estado de las autonomías por un único interés sectario y quintacolumnista de provocar aquello que tanto les gusta de "cuanto peor, mejor", exclusivamente. Su frase favorita es "la cosa está muy mal, y peor se va a poner".

En este estado de cosas, se empieza a hablar de algo que hasta ahora sólo se oía en foros de discusión económicos o de debate de teorías conspirativas. Se empieza a hablar del futuro presunto cambio de moneda en América del Norte. Se empieza a hablar del "Amero" y de la Unión Monetaria Norteamericana (MEXICO, EEUU y CANADA).

Para informaros sobre este tema podéis acceder a lo que dice la wikipedia:
Lo cierto es que en esta teoría conspirativa están incluidos nombres que a todos nos suenan. Os sorprenderá.

El Athletic hace historia 24 años después

Histórico. Enorme. Indescriptible. Se puede poner el calificativo que más guste. Aurten bai. El Athletic retorna a una final de Copa tras una larga espera de 24 años. Y lo hace por la puerta grande. Con una lección magistral.

Poderío físico, garra, pegada letal, fe, calidad, sufrimiento, compromiso, afición colosal… Cuando Mejuto pitó el final la euforia se desató en toda su sustancia. Athletic, Athletic! Zu zara nagusia¡¡ La marea rojiblanca inundó el césped. Los jugadores subieron al palco para celebrar el éxito por todo lo alto. La ocasión así lo merecía.

El Barça, el rival ante el que el club rojiblanco ha conquistado su último título, se presenta como el único escollo que resta para traer a Bilbao la Copa número 25. Un número bonito. Mestalla, si se mantiene como sede, ya espera. El 13 de mayo. Queda poco más de dos meses. El Barça representa el nuevo poder. No asusta. Como ya ocurriera en 1984.

La noche del 4 de marzo pasará a tener un hueco especial en la historia del Athletic. Este 4 de marzo de 2009 se recordará como un antes y un después. Como el día en el que la entidad bilbaina reeditará una final. Como el día en que el Athletic vuelve a Europa al asegurarse una plaza para la próxima edición de la que se llamará Liga Europea, el relevo de la Copa de la UEFA.
El billete a la competición europea es el primer premio. Resta el Gordo. El Athletic de Caparrós, quien ha tenido que esperar al cuarto intento para cumplir un anhelo como técnico, ha mimado el último mes para firmar esta noche histórica. Tendrá a partir de ahora otros dos meses para preparar la gran final. El sueño se cumple.